La gu-186 se traga a un chico de 23 años y campillejo llora a las 14.22
Las campanas aún no habían dejado de repicar cuando el asfalto del kilómetro 12 de la GU-186 volvió a beberse una vida. Un chico de 23 años ha muerto este domingo en Campillejo, Guadalajara, tras una simple salida de vía que nadie llegó a entender.

La llamada que nadie quería recibir
El 112 de Castilla-La Mancha registró el aviso a las 14.22 horas. Un helicóptero medicalizado, una UVI y la Guardia Civil se lanzaron al lugar con la esperanza de poder escribir otro final. No hubo milagro: el impacto contra la cuneta fue seco, definitivo.
Campillejo, un pueblo de 120 habitantes donde todos se conocen, ha perdido a uno de los suyos. El fallecido trabajaba en una granja de porcino y soñaba con montar su propio taller de mecánica. Su madre, empleada en la fábrica de embutidos de Azuqueca, ha recibido el alta médica esta misma semana tras una operación de rodilla. Ahora le toca otra baja: la del alma.
La GU-186 une Azuqueca con Jadraque en apenas 25 minutos; los domingos es una autopista de retorno para quienes trabajan en la capital. El tramo del accidente lleva dos años sin obras de reasfaltado, aunque la Diputación provincial incluyó la mejora en los presupuestos de 2023. La partida sigue intacta. El asfalto, no.
Los vecinos cuentan que la curva del kilómetro 12 parece tranquila, pero engaña: el pavimento está levantado y la barandilla de seguridad termina justo antes del desnivel. Un vecino, Curro Serrano, lleva tres años pidiendo que la sustituyan. «Dicen que no hay dinero, pero aquí lo que falta es voluntad», espeta mientras apunta con el dedo a la marca de neumáticos que aún se ve en la cuneta.
El chico conducía un Seat León del 2010, coche que compró de segunda mano hace diez meses para ir a la fábrica de componentes de Alovera. La ITV la pasó sin problemas en abril. Los bomberos tuvieron que cortar el techo para sacarle; el helicóptero ya no sirvió de nada.
La Guardia Civil abre diligencias por «salida de vía por causas que se investigan», un eufemismo que en Campillejo nadie entiende: la causa es una carretera que mata y un presupuesto que nunca llega. El ayuntamiento ha decretado tres días de luto y ha colocado una corona de flores junto al hito kilométrico. Al otro lado de la calzada, un cartel nuevo anuncia: «Obras próximamente». Lleva la misma fecha de 2022.