La guerra en el golfo dispara la inflación alemana al 2,7 %

El precio de la energía lleva semanas comportándose como una mecha encendida, y en marzo por fin explotó. Alemania cerró el mes con una tasa de inflación del 2,7 %, un salto de 1,1 puntos respecto a febrero, según el cálculo adelantado que publicó este lunes Destatis, la Oficina Federal de Estadística alemana. El detonante tiene nombre y coordenadas geográficas: la guerra que libran Estados Unidos e Israel contra Irán y el bloqueo de facto del estrecho de Ormuz.

El estrecho que mueve el mundo volvió a mandar la señal

Por Ormuz transita cerca del 20 % del petróleo mundial. Cuando ese corredor se cierra o simplemente se tambalea, los mercados energéticos no esperan: anticipan, especulan y suben. El conflicto arrancó el 28 de febrero, así que su huella en los datos de marzo no sorprende a nadie que siga de cerca la cadena de transmisión entre geopolítica y precios al consumidor. Lo que sí resulta llamativo es la velocidad del impacto.

Los precios de la energía se dispararon un 7,2 % interanual en marzo. Para entender el vértigo de ese dato basta con mirar el mes anterior: en febrero todavía caían un 1,9 %. Es el primer repunte energético desde diciembre de 2023, y llega en el peor momento posible para una economía alemana que llevaba meses tratando de convencerse de que lo peor de la crisis de costes había quedado atrás.

La inflación subyacente también avisa

La inflación subyacente también avisa

Más allá del ruido energético, la fotografía de fondo tampoco invita a la calma. La inflación subyacente, la que filtra los alimentos y la energía precisamente porque son demasiado volátiles para contar una historia limpia, subió hasta el 2,5 %. Eso significa que la presión de precios no vive solo en los surtidores de gasolina: está enquistada en la estructura del consumo.

Los servicios se encarecieron un 3,2 %, los bienes un 2,3 % y los alimentos un 0,9 %. Tres vectores distintos, todos apuntando hacia arriba. La narrativa de que la inflación europea era un problema resuelto acaba de recibir un golpe serio.

Lo que viene si ormuz no se abre

Hay un detalle que los titulares suelen omitir: el dato de marzo solo recoge las primeras semanas de un conflicto que, a día de hoy, no muestra señales de desescalada. Si el bloqueo del estrecho se prolonga, abril podría traer una lectura todavía más incómoda. El Banco Central Europeo lleva meses calibrando cuándo y cuánto bajar tipos. Cada décima que sube la inflación alemana es un argumento más para la pausa.

Alemania, motor industrial de Europa y economía con una dependencia energética que la última década dejó brutalmente expuesta, vuelve a estar en el centro del tablero. La guerra en el Golfo Pérsico no es un conflicto lejano: es una variable que ya aparece en la factura de la luz de cualquier familia en Múnich, Hamburgo o Berlín. Y los números de Destatis lo confirman con una frialdad que no necesita adornos.