La muerte no cierra la cuenta: hacienda reclama la renta a los herederos
La campaña de la Renta 2025 arranca el 8 de abril de 2026 y, con ella, llega una cita que nadie espera: la declaración de quien ya no está. Hacienda no da por concluida la obligación fiscal por el mero hecho de fallecer. Si la persona ganó más de 22.000 euros en 2025, sus herederos tendrán que sentarse ante el ordenador y rendir cuentas. El plazo es el mismo que para el resto de mortales: hasta el 30 de junio.
El umbral que no se ablanda ni con la muerte
La Agencia Tributaria aplica los mismos baremos que a cualquier contribuyente vivo. No hay prorrateo ni compasión: si el difunto superó los 22.000 euros de un solo pagador —o los 15.876 si hubo dos o más—, la declaración es obligatoria. La única concesión es una excepción para quienes murieron el 31 de diciembre de 2025: entonces sí se permite la tributación conjunta con la unidad familiar. Fuera de esa fecha, cada heredado presenta su propia declaración individual.
El trámite no admite atajos. Ni certificado digital, ni Cl@ve. El heredero debe acreditar quién es: testamento, escritura de adjudicación o declaración de herederos. Sin papel, no hay número de referencia. Y sin número, ni siquiera se accede al borrador.

La devolución: otro trámite que se cobra en vida
Si la declaración sale a devolver —lo habitual cuando el fallecido trabajó parte del año—, presentarla no basta. Hay que pedir aparte el reintegro mediante el modelo H-100. Hasta 2.000 euros basta con certificado de defunción, últimas voluntades y testamento. Por encima, Hacienda exige justificar que ese importe ya se ha incluido en el Impuesto de Sucesiones. Y si varios herederos deciden que uno solo cobre, mejor traer una autorización firmada por todos o un poder notarial. De lo contrario, el dinero se queda en la cuenta corriente del Estado.
La moraleja es clara: la muerte interrumpe la vida, no la deuda. Mientras el calendario siga girando, Hacienda seguirá esperando su parte. Y los herederos, entre el duelo y la burocracia, descubren que incluso el final tiene coste.