La onu advierte: los hutíes pueden arrastrar yemen a la guerra regional

La ONU lanzó este lunes una advertencia que lleva tiempo gestándose en los pasillos de Nueva York: los ataques de los rebeldes hutíes contra Israel amenazan con convertir Yemen en un nuevo frente de la guerra que ya devora Oriente Medio. No es un aviso menor. Es la señal de que el tablero se está rompiendo.

Dujarric pide que los hutíes frenen antes de que sea tarde

Stéphane Dujarric, portavoz del secretario general António Guterres, fue directo en su rueda de prensa diaria: «Nos preocupa profundamente la reciente decisión de los hutíes de involucrarse en la guerra regional lanzando ataques militares contra Israel». La frase no deja margen interpretativo. La ONU no está pidiendo moderación; está pidiendo que paren.

El grupo armado chií, históricamente financiado y armado por Irán, ha anunciado que continuará sus operaciones «en los próximos días» mientras el Ejército israelí no detenga sus acciones en Gaza, el Líbano, Irak e Irán. Una condición que, a día de hoy, nadie en Tel Aviv tiene intención de cumplir.

El contexto que lo explica todo

El contexto que lo explica todo

Lo que ocurre en Yemen no puede leerse de forma aislada. Tras el asesinato del ayatolá Alí Jamenei el pasado 28 de febrero, cuando comenzaron los ataques coordinados de EE.UU. e Israel contra Irán, Hizbulá respondió expandiendo el conflicto al sur del Líbano. Desde entonces, la ofensiva israelí en ese territorio ha dejado 1.189 muertos y 3.427 heridos, según el último recuento oficial. Los hutíes, que comparten origen ideológico y patrocinador con Hizbulá, observaron ese movimiento. Y decidieron replicarlo.

El enviado especial de la ONU para Yemen, Hans Grunberg, también había alertado del mismo riesgo: esta escalada, dijo, «complicaría aún más los esfuerzos por resolver la crisis en Yemen». Un país que lleva una década destrozado por una guerra civil que el mundo lleva años intentando cerrar, sin éxito.

La anexión del sur del líbano, sobre la mesa

Hay un detalle que merece atención: las autoridades israelíes han llegado a plantear abiertamente la modificación de sus fronteras para anexionar el sur del Líbano. Una declaración que, en cualquier otro momento histórico, habría generado una crisis diplomática inmediata. Hoy apenas ocupa titulares secundarios. Eso dice mucho del nivel de normalización al que ha llegado este conflicto.

Dujarric pidió que se respete el derecho internacional y las resoluciones del Consejo de Seguridad, y reafirmó el compromiso de la ONU con una paz «justa y sostenible» en Yemen. Palabras que suenan a urgencia real cuando vienen acompañadas de una cifra de muertos que sigue creciendo cada semana en el sur del Líbano.

La ONU lleva meses advirtiendo de que el fuego se extiende. Lo que nadie esperaba es que Yemen, con todo lo que ya carga, decidiera acercarse a las llamas.