La operación criba arrasa con cuatro depredadores que acechaban dentro de casa

Panamá despertó este martes con la certeza de que la amenaza más letal contra los niños no siempre llega desde afuera: a veces duerme en el cuarto de al lado. Operación Criba, el golpe relámpago de la Policía Nacional y el Ministerio Público, desarticuló una red de cuatro presuntos abusadores que compartían lazos de sangre o amistad con sus víctimas. Tres hombres y una mujer —20 a 42 años— ya están entre rejas en Panamá Este y Panamá Norte.

El entramado que nadie quiso ver

Los nombres aún están bajo reserva, pero los cargos pesan como plomo: violación agravada, relaciones sexuales con menores y corrupción de menores. Los investigadores constataron que los sospechosos ejercían de padre, hermano o “amigo de la familia” mientras cometían los delitos. Nadie denunció. Nadie sospechó. O nadie quiso mirar.

Los allanamientos sorprendieron a Las Cargas, Caimitillo, Alcalde Díaz y Chilibre al amanecer. Incautaron celulares, laptops y memorias que ahora desmenuzan los peritos de la Dirección de Investigación Judicial. Cada archivo puede convertirse en prueba contundente; cada imagen borrada, en condena adicional. La investigación continúa abierta y la advertencia es tajante: “Vamos tras quienes queden”, dijo un agente que pidió anonimato.

Interpol despierta en plena avenida balboa

Interpol despierta en plena avenida balboa

Mientras los uniformados sellaban las puertas en los corregimientos, otro equipo —apoyado por las unidades Linces— interceptaba a Joël Soudron, un francino de 45 años con carné falso y pasado de película. La Notificación Roja de INTERPOL lo señalaba por tráfico internacional de estupefacientes y pertenencia a organización criminal. El Tribunal Correccional de Créteil lo espera con una condena pendiente que se fugó en 2018, aprovechando un permiso de salida.

La Brigada Nacional de Investigación de Fugitivos lo cataloga como “discreto, casi invisible, pero con liquidez bancaria descomunal”. Su captura demuestra que Panamá ya no es un simple corredor: es un patio trasero que empieza a cerrarse.

La ficha que encajó en david y un viejo caso en curundú

La ficha que encajó en david y un viejo caso en curundú

El mismo día, en el antiguo mercado de David, un control rutinario de identidad devolvió a la justicia a un joven de 23 años con orden vigente desde septiembre. El Sistema de Verificación Ciudadana —esa base de datos que muchos critican hasta que atrapa a alguien— disparó la alerta. En cuestión de minutos, el supuesto abusador estaba esposado.

Más al sur, en Llano de Curundú, otro operativo remató una historia que arranca en 2008: un hombre de 33 años que se evadió de un proceso por robo fue detenido cuando compraba en un colmado. La orden judicial llevaba 16 años activa. El sistema, al fin, dio alcance.

¿Y ahora?

La Policía promete más Operaciones Criba. El Ministerio Público blindará fiscalías especializadas. Pero la lección es más simple: la tecnología ya está; lo que falta es la denuncia. Los números no mienten: cuatro menores dejaron de ser estadística este martes. Falta saber cuántos siguen en silencio, esperando a que alguien rompa la cadena de complicidad.