La paz se cuela en 2029 y arrebata a lima los juegos bolivarianos de forma fulminante
Iván Arias lo soltó entre aplausos y sin avisar: La Paz ya es sede de los Juegos Bolivarianos 2029. La resolución de la Odebo llegará «en pocos días», pero el alcalde saliente prefirió adelantarse al protocolo y convertir la ceremonia de posesión de las nuevas autoridades municipales en un grito de guerra de 3.600 metros sobre el nivel del mar.
El anuncio pilló a Lima con la carpeta a medio preparar. Perú llevaba meses diseñando un dossier que incluía remozar Villa Deportiva Nacional y prometer un metro elevado hasta la costa. Bolivia, en cambio, apostó por la vía rápida: un lobby de dos veteranos —el periodista Alfonso ‘Toto’ Arévalo y la directora municipal de Deportes, Carmen Pozo— que cerró la negociación en menos de un año. «Ya no somos postulantes, somos anfitriones», cantó Arias mientras los concejales agitaban banderas paceñas recién estrenadas.
Una urbe que ya sabe lo que duele la altitud
La Paz conoce la fiebre de los Andes. En 1977 la ciudad colgó medallas de cada disciplina y casi nadie respiró bien durante diez días. Ahora, 52 años después, la tarea es doble: seducir a deportistas acostumbrados a correr al nivel del mar y convencer a la Odebo de que el aire ralo no será un boicot camuflado. «Hay una tremenda tarea», admitió Arias, consciente de que su mandato se apaga en mayo y le dejará el muerto a quien llegue.
El reto empieza por la infraestructura. El estadio Hernando Siles, que ya se quedó pequeño para la altura, necesita butacas que no tengan oxígeno incluido, sino wifi. El velódromo, inaugurado con bombo en 2018, requiere un segundo anillo para albergar la prueba de fondo. Y el coliseo Julio Borelli, ícono del básquet paceño, suena a relicario ante los estándares 4K que exige la transmisión global. La factura preliminar: 380 millones de dólares que deberían salir de tres arcas —municipal, departamental y nacional— que hoy se miran con lupa.

El calendario se come solo
Santa Cruz se frotó las manos: perdió la sede, pero ganará tiempo. Cochabamba recuerda cómo en 2009 Sucre se quedó con los fuegos y ellos con las obras inconclusas. Mientras tanto, La Paz tendrá 1.825 días para convertirse en la ciudad más alta que jamás haya organizado un evento multisport en América del Sur. La cuenta atrás empieza hoy, con un alcalde que se despide y una resolución que aún no llega al papel.
