La penya se queda sin torre contra el aek: tomic y birgander caen lesionados

Badalona despertó este lunes con la certeza de que su equipo llegará a la guerra de cuartos de la Liga de Campeones con las manos vacías en la pintura. Ante Tomic y Simon Birgander, los dos únicos pívots verdaderamente rodados del Asisa Joventut, serán baja mínimo tres semanas. La resonancia magnética no dejó lugar a la esperanza: isquiotibiales desgarrados para el croata, fascia plantal inflamada para el sueco. El Olímpic, que el 26 de abril alberga la Final a Cuatro, se convierte en una trinchera sin centinelas.

El tiempo aprieta y la solución mide 2,06 m

La lesión de Tomic llegó en el último suspiro de la fase de grupos, ante Unicaja. Birgander ya cojeaba entonces. Ambos intentaron forzar la máquina en la visita a Gran Canaria: el croata apenas aguantó 90 segundos; el sueco ni se plantó en pista. Desde entonces, el cuerpo médico ha hecho números y todos dan el mismo resultado: ni uno ni otro llegarán al play-off del 18 de abril contra el AEK Atenas.

Dani Miret, entrenador interino que aún huele a tiza de la pista de Santo Domingo, se verá obligado a confiar el aro a Michael Ruzic y Miguel Allen, dos interiores de 19 y 21 años que suman, entre ambos, menos minutos que Tomic en una noche tranquila. La junta ha pedido la carta de libertad de Alen Omić, pero el croata está atrapado en la liga turca y la ventana FIBA cierra en cinco días. La calculadora arde.

Un problema que se arrastra desde el verano

Un problema que se arrastra desde el verano

La dirección deportiva ya sabía que rotar solo dos pívots en una temporada con 70 partidos oficiales era un riesgo. El fichaje de Jeremiah Tilmon se frustró por la falta de cupo extracomunitario y la llegada de Kameron Taylor se priorizó para compensar la pérdida de Brooks. El resultado: un roster diseñado para correr pero sin ancla. Ahora la factura llega en forma de urgencia.

El club ha activado el protocolo de lesiones graves: viaje en avión charter para evitar desgaste, fisioterapia 24 horas y una celda de presión hiperbárica que Tomic ya conoce de sus años en el Barça. Pero ni la tecnología más punta puede comprimir tres semanas en diez días.

La grada, entre el orgullo y el miedo

Los abonados han agotado las 11.000 localidades del Olímpic para el día del AEK. Muchos llevan la camiseta verde desde que Rudy Fernández y Ricky Rubio hicieron del pabellón un hervidero adolescente. Ahora ven cómo el equipo que sueña con reeditar la gesta de 1994 se juega la temporada con un par de rookies bajo el aro. La afición de Badalona no pide milagros; solo un par de rebotes que devuelvan la ilusión a una ciudad que ha aprendido a vivir del olor a resina.

La Penya se juega más que un pase. Si cae en cuartos, perdería el ticket europeo para la próxima campaña y se vería forzada a vender activos. El valor de Guillem Vives y Joel Parra en el mercado asusta. El reloj corre y la canasta, ahora sí, parece más alta que nunca.