La pesca argentina explota: un 20% más de exportaciones y el calamar como estrella
El sector pesquero argentino está en ebullición. Los primeros cinco meses de 2026 han desatado un crecimiento exponencial, impulsado principalmente por una avalancha de calamares que han inyectado 451 millones de dólares al país. Un rendimiento que supera ampliamente las expectativas y redefine el panorama de la exportación de productos del mar.

Un volumen que no para de crecer
Las cifras son contundentes: 291.894,3 toneladas exportadas en el período, un incremento del 18,2% en volumen y un 22,9% en valor en comparación con el año anterior. La fuerza motriz de este auge reside en la notable prosperidad de las principales pesquerías nacionales, pero el calamar, sin duda, se alza como el rey indiscutible de esta fiesta.
El calamar –163.115,7 toneladas, para ser exactos– ha demostrado una capacidad de adaptación y de respuesta al mercado que ha dejado boquiabiertos a los compradores internacionales. Su valor comercial, por su parte, asciende a 451 millones de dólares, un incremento del 20,2% en volumen y del 20% en divisas. Una dinámica que, francamente, exige un análisis profundo de las estrategias que están detrás de este éxito.
Pero no todo es calamar. El langostino también ha contribuido significativamente a esta bonanza, con 47.149 toneladas exportadas y un valor de 346 millones de dólares, representando un salto del 18,8% en volumen y un 25,1% en valor. La versatilidad de este crustáceo, su demanda constante y su potencial de valor añadido son factores clave para sostener esta tendencia positiva.
Y no nos olvidemos de los productos con mayor elaboración. Los filetes y carnes de pescado, con 30.663,8 toneladas y 101,1 millones de dólares, y el pescado congelado –excluyendo filetes–, que alcanzó las 36.466,3 toneladas y 84,4 millones de dólares, han demostrado una notable resiliencia. Un 38,6% más de valor exportado en el pescado congelado es una señal inequívoca de la competitividad del sector.
La verdadera sorpresa, sin embargo, reside en el auge de los subproductos de aprovechamiento integral. La harina, el polvo y los pellets de pescado no aptos para consumo, han experimentado un crecimiento vertiginoso: 72,2% en volumen y 101,1% en valor, alcanzando los 15 millones de dólares. Las preparaciones y conservas de pescado, por su parte, han generado 4 millones de dólares, con una mejora del 13,3% en divisas. Un aprovechamiento de los recursos que, en definitiva, optimiza la cadena de valor.
China, como siempre, lidera la demanda, absorbiendo el 39% de las exportaciones argentinas, con operaciones por 392 millones de dólares. España y Estados Unidos completan el top 3, con 145 y 56,4 millones de dólares respectivamente. Una cadena que, lejos de complacencia, se proyecta hacia nuevos mercados, buscando consolidar su posición y superar los desafíos de la competencia.
La pesca argentina no solo está superando sus propios récords, sino que también está redefiniendo las estrategias de exportación del país. Un escenario que merece ser analizado con detenimiento, no solo por los expertos, sino por todos los que se preocupan por el futuro de nuestra economía.
