La rebaja de gasolina que premia a los ricos: 290 € de ahorro frente a 30 €
El Congreso acaba de regalarle 290 euros a los hogares que ya ganan más de 90.000 € al año. El truco: rebajar el IVA de la gasolina y fingir que es una medida social. Mientras, quienes sobreviven con menos de 18.000 € apenas recibirán 30 € de alivio en tres meses. La brecha se abre con el mismo gesto con el que se cierra el depósito.
La cuenta que nadie hizo en la carretera
La fórmula es brutalmente simple: menos IVA (del 21 % al 10 %) y el impuesto especial de hidrocarburos tocando suelo europeo. A pluma, 29 céntimos menos por litro de gasolina y 23 por diésel. El Ejecutivo promete hasta 20 € de ahorro por depósito medio. Pero el reparto es tan desigual como el mapa de renta de España.
Funcas desmenuza la estafa poética: los hogares ricos consumen 3,2 veces más carburante que los pobres. Tienen dos coches, viven lejos del metro y viajan a la segunda residencia. El resultado: 290 € en el bolsillo de quien ya tiene bolsillo. Abajo, 30 € que se evaporan en dos semanas de compras.

El agujero de 1.050 millones que deja la huella
Cada litro barato cuesta al erario 1.050 millones en apenas noventa días. Dos tercios provienen del IVA que deja de entrar; el resto, del impuesto especial que ahora cobra menos. La cifra es tan grande que ya huele a gasolina: equivale al presupuesto anual de la ciencia española en 2022.
El Gobierno se agarra a la excusa del conflicto en Oriente Medio y a la caída del 9 % del Ibex, que ha esfumado 100.000 millones en valor bursátil. Pero el remedio fiscal dura lo que un semáforo en verde: tres meses. Después, Bruselas reclamará de nuevo el 21 % de IVA y el déficit tendrá que seguir bajo el 2,5 % en 2025.

El pueblo que no tiene opción
Hay un lugar donde la rebaja sí duele menos: el pueblo sin autobús, la carretera comarcal, la farmacia a 40 km. Allí el coche no es privilegio; es oxígeno. Para esos conductores, 23 céntimos menos por litro significan poder llegar a fin de mes sin contar los días hasta la próxima nómina. La ironía: la medida que premia a los ricos alivia a los olvidados.
El litro medio anual de cada hogar ronda los 840 L. Si los precios escalan hasta los 2 €, la factura se infla 400 € más. La rebaja fiscal, entonces, no es un regalo: es un parche que evita la hemorragia inmediata, aunque la herida siga abierta.
El resultado es un retrato de España en el surtidor: quien más tiene, más ahorra. Y quien menos tiene, menos nota la diferencia. La próxima vez que el Gobierno anuncie alivio en la gasolina, conviene mirar el DNI antes que el depósito. La rebaja ya sabe tu renta antes de que aprietes el gatillo.
