La roja se atasca en cornellà: cero goles y dos debutantes que no alcanzan para salvar la noche

España volvió a tocar la puerta, pero el gol se quedó fuera. En Cornellà de Llobregat, la selección de Luis de la Fuente empataó sin goles contra Egipto en un amistoso que dejó más dudas que certezas. La Roja dominó, sí, pero sólo después del descanso, cuando ya el partido olía a pereza y el estadio, a medio llenar.

El primer acto fue un calco del peor fútbol de posesión: mucha piel, poco diente. Omar Marmoush avisó al palo y nadie en el banquillo español pareció inmutarse. El balón corría, pero sin rumbo, como si los 22 buscasen el WIFI antes que la portería.

La segunda mitad, un guion distinto

La segunda mitad, un guion distinto

De la Fuente movió el tablero y el partido se iluminó. Grimaldo estrelló un libre directo en el larguero, Joan García se estrenó bajo palos con dos manos de goma y Barrenetxea saltó al césped con la 17 pegada a la espalda como quien se pone la chaqueta de su abuelo: con orgudo y con miedo. La Roja apretó, pero la red se negó a moverse.

Egipto se quedó con diez tras la expulsión de Fathy por doble amarilla, pero ni así España encontró el hueco. El marcador se encogió de hombros y el público se abrochó la chaqueta: marzo en Barcelona sigue oliendo a empate y a pretemporada eterna.

La lista de la tercera edad del banquillo español —Morata, Ferran, Merino— pareció más un recordatorio de que el Mundial está lejos que una solución inmediata. El reloj marcó 90 minutos y la sensación fue la misma que al arrancar: este equipo aún no sabe quién es cuando no tiene el balón.

La noche terminó con dos debutantes que se llevaron la camiseta, pero no el recuerdo de un gol. Y eso, en un país que mide la felicidad en goles, sabe a poco.