La semana santa en sevilla y málaga: un estudio revela cuatro tipos de cofrade

Un estudio de investigadores andaluces ha desvelado la compleja realidad de los cofrades en Sevilla y Málaga, clasificándolos en cuatro grupos distintos: institucionalizados, desencantados, capillitas y ‘capiroteros’. La investigación, publicada en ‘Aposta, Revista de Ciencias Sociales’, arroja luz sobre cómo la Semana Santa se ha transformado en algo más que una tradición religiosa.

Más allá de la fe: identidad cultural y pertenencia

La investigación, dirigida por Diego Berraquero, Francisco J. Cristófol y Daniel Marín-Gutiérrez, analizó las motivaciones de 1.090 hermanos de cofradías de ambas ciudades. El estudio no considera la religiosidad como un factor determinante, sino que identifica una reconfiguración interna entre la institución, la creencia, la cultura y el consumo simbólico. Lo que emerge es una nueva forma de entender la pertenencia a la hermandad, donde la Semana Santa se vive como un acto de fe, pero también como tradición compartida, estética, memoria familiar y vínculo comunitario.

De la institucionalidad al ‘outsider’: cuatro perfiles definidos

De la institucionalidad al ‘outsider’: cuatro perfiles definidos

El grupo más numeroso, el ‘institucionalizado’, combina una alta identificación con la hermandad y una elevada adhesión a las creencias doctrinales. En contraste, los ‘desencantados’ mantienen la pertenencia, pero no convierten a la cofradía en el centro de su identidad. Los ‘capillitas’ - con menor adhesión religiosa - conservan una identificación simbólica suficiente con el universo cofradiero, y los ‘capiroteros’, la faceta más alejada del centro simbólico, presentan una vinculación religiosa mínima.

La ‘marca hermandad’: un símbolo de pertenencia y orgullo

El estudio subraya la importancia de la ‘marca hermandad’ como un símbolo de apego institucional, orgullo de pertenencia, vínculo social, tradición histórica, identidad cultural y reconocimiento simbólico. Sin embargo, las creencias religiosas siguen desempeñando un papel clave en la diferenciación de perfiles. La Semana Santa en Andalucía, según los investigadores, opera como un dispositivo simbólico adaptable a diversas interpretaciones, lejos de una simple expresión de fe.

Un análisis que desafía las expectativas

La investigación concluye que la Semana Santa en Andalucía no mide la religiosidad de sus participantes, sino que funciona como un mecanismo de identidad cultural, experiencia estética y vínculo comunitario. La institución cofrade, lejos de ser un mero vehículo de fe, se ha convertido en algo más complejo, un espacio social, una referencia normativa e identitaria. Es crucial entender que esta dinámica no se reduce a una oposición simple entre creyentes y no creyentes.

Conclusión: un legado que trasciende la fe

En definitiva, el estudio de los investigadores andaluces desentraña una realidad cofrade rica en matices, donde la Semana Santa se vive como una tradición compartida, una experiencia estética, una memoria familiar y un vínculo comunitario, superando la mera adhesión doctrinal. Un legado que, a pesar de las transformaciones, sigue siendo el corazón de una comunidad.