La ue apoya a pakistán como puente entre irán y ee uu mientras la guerra en gaza se alarga
Antonio Costa ha puesto este lunes sobre la mesa de Bruselas la única carta que nadie esperaba: la mediación de Pakistán entre Irán y Estados Unidos para intentar doblar el rumbo de una guerra en Oriente Medio que ya se ha cobrado más de 34.000 vidas en Gaza y empieza a desangrar el comercio mundial por el Estrecho de Ormuz.

El mensaje de costa que nadie pidió pero todos celebraron
El presidente del Consejo Europeo publicó en X un respaldo explícito a Shehbaz Sharif tras una conversación telefónica que, según fuentes diplomáticas consultadas, se alargó 45 minutos. No era una llamada de cortesía. Costa quería saber en primera persona qué hay detrás de la reunión que Pakistán organizó en Islamabad con los ministros de Exteriores de Egipto, Arabia Saudí y Turquía. El resultado: una hoja de ruta de cuatro puntos que incluye un alto el fuego inmediato, la apertura de corredores humanitarios desde El Arish hasta Rafá y una mesa de negociación indirecta Teherán-Washington bajo supervisión de la ONU.
La UE, que hasta ahora se había limitado a condenar los ataques iraníes contra bases israelíes y a pedir «restringencia», ha cambiado de postura. «Sólo el diálogo y la diplomacia pueden devolver la paz», ha reconocido Costa, una frase que en Bruselas suena a mea culpa tras meses de declaraciones estériles. El portavoz de Josep Borrell admitió en off the record que el bloque teme un conflicto regional que dispare el precio del gas licuado por encima de los 60 €/MWh y deje a Europa otra vez en manos de Qatar.
Pero hay un detalle que nadie ha subrayado: Pakistán posee arma nuclear y compiente frontera con Irán. Sharif no actúa de buen samaritano. Islamabad necesita desactivar la tensión en el Golfo para evitar que miles de refugiados chiíes crucen hacia Baluchistán, una provincia que ya alberga a 1,4 millones de afganos y donde el grupo yihadista Jaish al-Adl ha intensificado los ataques contra convoyes militares. La UE, por su parte, ve en Sharif un interlocutor que habla con los ayatolás sin rojeras ideológicas y que mantiene línea directa con la Casa Blanca gracias a sus años de cooperación en Afganistán.
La jugada, no obstante, tiene fecha de caducidad. El secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, viaja la próxima semana a Riad para presentar una resolución en el Consejo de Seguridad que endurezca los embargos a Irán si no detiene su programa de enriquecimiento al 90 %. Sharif le ha pedido a Costa que Bruselas abstenga su voto. La respuesta llegará en cuestión de días. Mientras tanto, los drones iraníes siguen despegando de Kermán y los portaaviones USS Eisenhower permanece anclado a 200 millas de las costas de Yemen. La diplomacia corre más deprisa que los misiles, pero el reloj no se detiene.
