La ue blinda su comercio contra trump y se abre paso sin eeuu

Bruselas ya no espera a Washington. El Parlamento Europeo ha aprobado este jueves un acuerdo comercial con Estados Unidos que incluye una cláusula antichantaje diseñada para neutralizar cualquier nuevo sabotaje arancelario de Donald Trump. La jugada llega cuando el superávit europeo con la primera potencia mundial se ha desplomado un 61 % en nueve meses y el bloque ha decidido que su futuro pasa por Asia y América Latina.

La guerra de los números que trump perdió

El 2 de abril de 2025, Trump golpeó con un 20 % de arancel a casi todas las exportaciones comunitarias. Su argumento: Bruselas «roba» 80 000 millones de euros al año. Once meses después, la factura europea ha caído al borde de los 31 000 millones, pero no por culpa de los aranceles, sino porque empresas como BMW o Siemens han reubicado plantas en Canadá y México para esquivar el cerco. «El daño colateral se lo queda EEUU: precios al alza, desabastecimiento y una inflación que no cede», reconoce Pedro Aznar, profesor de Esade.

La Eurocámara ha añadido al texto original tres escudos: suspensión automática del pacto si Washington impone nuevos aranceles, blindaje de la integridad territorial (léase Groenlandia) y salvaguardias para sectores estratégicos como semiconductores o baterías. El acuerdo fija un tope del 15 % a las importaciones europeas y elimina los aranceles comunitarios a productos industriales estadounidenses, pero permite a Bruselas cerrar el grifo en 30 días si la Casa Blanca escala el conflicto.

El nuevo mapa comercial de la ue

El nuevo mapa comercial de la ue

Mientras Trump se miraba el ombligo, Bruselas cerró cinco tratos en nueve meses. El Mercosur entra en vigor provisional en mayo y creará la zona de libre comercio más poblada fuera de Asia. La India —1 400 millones de consumidores— firmará en 2026 tras una década de negociaciones a trompicones. Indonesia, Australia y Vietnam ya están en el carro. «No compensan el 28 % de exportaciones perdidas a EEUU, pero dan acceso a mercados que crecerán el 5 % anual durante los próximos diez años», calcula Aznar.

El mensaje es claro: si Washington quiere jugar duro, la UE tiene plan B, C y D. El siguiente paso es China, aunque Bruselas se mueve con pies de plomo: teme que cualer acercamiento a Pekín active en Trump una réplica todavía más brutal. «Nos vigilan desde el otro lado del Atlántico, pero también desde el Pacífico», susurra un negociador comunitario. La partida está servida y la UE, por primera vez en décadas, ya no mueve ficha mirando solo a la Casa Blanca.