La victoria: un par de monedas de más para cruzar el país esta semana santa
El micro que te lleva a Arequipa ya no arranca en 60, arranca en 70. A Trujillo subió de 40 a 45. Y así, de cinco soles en cinco soles, el pasaje se volvió un impuesto de salida para los que viven lejos de Lima. En la avenida 28 de Julio, la frase que más se repite es: «Si antes era caro, ahora es impagable».
El motivo, según las empresas, suena a disco rallado: petróleo más caro, conflicto en Medio Oriente, tipo de cambio que no para de trepar. Lo que no cuentan es que ese S/ 5 extra se multiplicará por tres o por cuatro desde el miércoles, cuando la Semana Santa 2026 dispare la demanda y los pasajes se vendan al 50 % sobre el precio base. La estación de Yerbateros ya huele a café instantáneo y a urgencia: hay quien duerme en la vereda para asegurar un asiento que mañana costará el doble.

El cálculo que nadie hace en voz alta
Un obrero que regresa a Ica a ver a su madre descubrió que el pasaje de ida y vuelta se le comió el aguinaldo. Una maestra de primaria calculó que ir a Cusco le saldrá más barato que renunciar, pero apenas. La cifra habla por sí sola: 1,5 millones de peruanos se moverán por carretera estos días y, entre todos, dejarán en las boleterías unos S/ 30 millones solo por el recargo «temporal» que, sospechan, terminará siendo permanente.
Mientras tanto, la Sutran despliega inspectores en Ancón, Pucusana y Corcona para revisar frenos, extintores y licencias. El operativo se llama «Viaje Seguro», pero para los pasajeros suena a «viaje caro». En el Centro de Lima, 444 cámaras y 15 drones vigilarán que nadie revenda un boleto por fuera del panel oficial. La ironía: el mismo Estado que fiscaliza el abuso es el que permite que el precio del combustible se dispare sin techo.
En el panel de Expreso Molina, el destino Piura ya marcaba S/ 90 esta mañana. A la 1 p. m. marcaba 95. A las 3 p. m., 100. La mujer que anotó los números en su cuaderno marrón me dijo: «No es un pasaje, es una subasta silenciosa». Luego cruzó la calle y compró dos botellas de agua para el viaje: todavía le alcanzaba.
