Laprida: una oficial condenada por la tragedia de daiana abregú

El fallo judicial que ha sacudido a la provincia de Buenos Aires llegó a su conclusión: Vanesa Soledad Núñez, oficial de policía, ha sido condenada por su responsabilidad en la muerte de Daiana Abregú, hallada sin vida en una celda de la comisaría de Laprida el pasado 5 de junio de 2022. La condena, lejos de la justicia restauradora que reclamaban los familiares, se limita a dos años de prisión de ejecución condicional y cuatro años de inhabilitación para ejercer cargos públicos, un resultado que ha generado honda frustración.

Un descuido fatal: la omisión que costó una vida

El Juzgado en lo Correccional N° 1 de Azul determinó que Núñez, al ser responsable de la custodia de Abregú entre las 13 y las 18 horas, incurrió en una “omisión grave” de sus funciones. La joven, detenida por disturbios menores, se quitó la vida en el sector de locutorio de la comisaría, un hecho que expone una falla sistémica en los protocolos de control y vigilancia. La investigación judicial, respaldada por el informe forense que concluyó en asfixia mecánica por ahorcadura con su propia campera de jean, reveló que Abregú había sido dejada sin supervisión durante periodos de cinco a diez minutos, tiempo suficiente para ejecutar el trágico desenlace.

Lo que nadie cuenta es que los peritajes de la Policía Científica demostraron que la ubicación de la víctima era invisible desde el escritorio de la oficial, lo que hacía imperativo realizar controles periódicos. Un simple paseo, una verificación rutinaria, podría haber interrumpido la secuencia fatal. El juez, en su resolución, enfatizó que este control adecuado y sistemático habría prevenido la tragedia, acentuando la negligencia de la oficial.

¿Homicidio culposo o simple negligencia? el debate jurídico

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La fiscalía y la defensa chocaron frontalmente durante el juicio. La Comisión Provincial por la Memoria solicitó una pena de cinco años de prisión efectiva, mientras que el fiscal José Ignacio Calonje abogó por una condena menor. La defensa, por su parte, buscó la absolución de Núñez. La decisión judicial, sin embargo, rechazó la posibilidad de imputar a la oficial por homicidio culposo, argumentando que modificar la acusación original afectaría su derecho de defensa. Una decisión que ha reavivado las sospechas de los familiares de Abregú, quienes continúan sosteniendo la hipótesis de un homicidio encubierto.

El abogado querellante, aunque reconoció que las pericias no pudieron probar la hipótesis de homicidio, dejó claro que la condena actual es insuficiente para reparar el daño causado. La historia de Daiana Abregú, nacida en La Plata y destacada en atletismo en Laprida, se truncó a los 26 años, dejando tras de sí a una madre devastada y a cinco sobrinos que llevarán en su piel los recuerdos tatuados de una vida que se apagó demasiado pronto. Su pasión por Boca Juniors, su amor por la cumbia y el rock, y su espíritu rebelde, quedaron congelados en un instante de desamparo.

Más allá de la condena, el caso Abregú plantea interrogantes urgentes sobre los estándares de control y custodia en las dependencias policiales de la provincia. ¿Cómo evitar que tragedias similares se repitan? La respuesta, aunque compleja, pasa por una revisión exhaustiva de los protocolos, una mayor capacitación del personal y, sobre todo, por un cambio cultural que priorice la seguridad y el bienestar de las personas privadas de su libertad. La policía Núñez, por ahora, sigue cumpliendo funciones dentro de la fuerza, un hecho que exige una evaluación inmediata por parte de las autoridades policiales y de Asuntos Internos.

La cifra habla por sí sola: un descuido de pocos minutos, una ausencia banal, condenó a una joven a una muerte evitable. Y, aunque la justicia haya dictado sentencia, la sombra de la duda y la necesidad de cambio se ciernen sobre la provincia de Buenos Aires.