Laura dern se sumerge en la trama de poder que rodeó a jeffrey epstein
Sony Pictures ha puesto en marcha la primera gran ficción sobre el escándalo Epstein y lo ha hecho con la estrella que nadie esperaba: Laura Dern interpretará a la periodista que desenterró la red de abuso que salpicó a príncipes, magnates y agencias de inteligencia. La miniserie, aún sin plataforma, ya es la pieza más codiciada del mercado de preventas.
De oscar a la cloaca de palm beach
Dern encarnará a Julie K. Brown, la reportera del Miami Herald que en 2018 destapó que el acuerdo judicial que liberó a Epstein en 2008 era un fraude de Estado. Brown no solo localizó a 80 víctimas; logró que ocho de ellas testificaran ante cámaras pese a las amenazas de muerte y los silencios pagados. Su libro Perversion of Justice sirve de mapa para un guion que, según fuentes cercanas al proyecto, incluye conversaciones grabadas con el FBI y cenas en las que el propio Epstein ofrecía «favoritos» a políticos de medio planeta.
La producción se rodará a finales de 2026, una fecha que no es casual: para entonces habrán transcurrido dos años desde el suicidio –o asesinato, según los tribunales– de Ghislaine Maxwell en prisión, lo que permitirá mostrar material hasta ahora sellado. Netflix, HBO Max y Apple TV+ ya han lanzado ofertas superiores a los 60 millones de dólares por los derechos globales, cifra que duplica el presup medio de una miniserie de este tipo.

El documental ya no basta
Hasta ahora, el caso Epstein se había contado solo en formato documental: Jeffrey Epstein: Filthy Rich (Netflix, 2020) o Who Killed Jeffrey Epstein? (Discovery, 2022). Pero la ficción permite algo que el reportaje no: reconstruir la habitación donde se grabó a los poderosos y mostrar cómo se fraguó el pacto de silencio que protegió al financiero durante décadas. Sony Pictures Television no ha confirmado showrunner, pero el nombre que suena con más fuerza es Danny Strong, responsable de Dopesick, otra radiografía sobre la impunidad corporativa.
El interés de Hollywood por el caso no es nuevo; lo novedoso es que alguien ha roto el muro de intimidación. Cuando Brown publicó su primera pieza, el entonces gobernador de Florida intentó retirar la licencia del Herald y el Departamento de Justatura filtró que la periodista «no era objetiva». La serie mostrará esas presiones, pero también la red de vigilancia que Epstein montó sobre jueces, fiscales y agentes del FBI. Uno de los capítulos finales recreará la noche del 23 de junio de 2019, cuando un helicóptero negro aterrizó en la isla Little Saint James horas antes del arresto y se llevaron discos duros que nunca aparecieron.
La apuesta de Sony es arriesgada: la familia Epstein aún controla trustes en las Islas Vírgenes y los nombres de los clientes permanecen bajo lacre judicial. Pero en un año electoral en EE UU, donde la lista de «invitados» incluye a dos expresidentes y al actual jefe de campaña de la Casa Blanca, la serie puede convertirse en una bomba política que estalle justo cuando los votantes decidan si toleran otro ciclo de élite sin rendición de cuentas. La cuenta atrás ha empezado: 24 meses para que la vergüenza tenga rostro de premio Oscar.
