Lima cierra el estadio nacional tras fiesta de salsa que terminó a las 4:30 a.m.

El estadio Nacional, ícono deportivo y escenario de la primera victoria olímpica del Perú, amaneció este lunes con candado en la puerta principal. La Municipalidad de Lima decidió clausurarlo después de que un concierto de salsa burlara el toque de queda municipal y dejara a los vecinos sin dormir hasta las 4:27 a.m.

La noche que se fue de las manos

El contrato firmado entre el Instituto Peruano del Deporte (IPD) y la promotora Tropimusic Entertainment S.A.C. era claro: música hasta las 23:00 y nivel sonoro máximo de 65 decibelios. Pero el cartel “Una noche de salsa 14” empezó a calentar motores a las 21:00 y no bajó el volumen hasta que el cielo ya despuntaba en gris. Testigos subieron videos a TikTok donde el cantante Carlos Terrones grita “¡Faltan tres temas!” cuando el reloj marcaba 4:15 a.m.

La medida cayó como un balde de agua fría sobre la industria local de espectáculos. Productores que tenían shows programados para abril y mayo recibieron correos automáticos del IPD: “Evento suspendido por clausura municipal, fecha por confirmar”. La pérdida, según la Cámara Peruana de Espectáculos, supera los 2 millones de soles en boletos ya vendidos.

Multas, responsables y la cuenta pendiente

Multas, responsables y la cuenta pendiente

El alcalde Rafael López Aliaga no se anduvo con rodeos: “El escenario no reabrirá hasta que paguen la multa y presenten un plan de contingencia auditado”. La sanción inicial asciende a 180 mil soles por exceso de ruido y 90 mil más por daños en el césped: las grúas que transportaron la tarima dejaron surcos de 15 cm de profundidad en el centro del campo.

Desde el IPD ya circula un memorándum interno que señala al jefe de Operaciones, Freddy Ríos, y a la asesora legal Giselle Vásquez como responsables de no cortar la luz cuando se pasó el límite horario. Ambos quedaron separados del cargo mientras dure la investigación.

¿Quién paga la fiesta?

¿Quién paga la fiesta?

La promotora Tropimusic desapareció del mapa. Su página web está caída y el teléfono de su oficina en Miraflores da tono de ocupado. Los músicos, por su parte, ya cobraron. El cachet promedio de los seis grupos principales fue de 35 mil dólares cada uno. El público, que pagó entre 80 y 400 soles por entrada, reclama devolución y amenaza con demanda colectiva.

Mientras tanto, la selección peruana deberá jugar su próximo partido de clasificatorias en el estadio de la Universidad San Marcos, con capacidad para 18 mil personas, menos de la mitad del coloso de Surquillo. La CONMEBOL ya advirtió: si no se reabre el Nacional antes de septiembre, Perú perderá la condición de local en la fecha triple de noviembre.

El candado, por ahora, sigue ahí. Y en la puerta 7, un graffitero dejó escrito con spray rojo: “La salsa no murió, solo se quedó sin horario”. La Municipalidad promete quitarlo esta semana. Pero la cicatriz en el césped y la bronca de los vecinos tardarán más en desaparecer.