Lima se quedará sin agua 15 horas: sedapal recorta ocho distritos para limpiar tuberías

El martes 31 de marzo el grifo de Lima sonará a seco en ocho distritos. Sedapal ha programado un corte escalonado que arrancará a las 8 a.m. en Ate y no terminará hasta las 11:55 p.m. en San Juan de Lurigancho, dejando a 2,3 millones de ciudadanos con la botella en la mano y la agenda en suspenso.

El mapa del desabastecimiento: de pariachi a campoy

La empresa estatal mueve ficha en plena semana laboral. Su objetivo: desincrustar los reservorios y soldar nuevas tuberías que eviten fugas que, según su propio diagnóstico, ya pierden el 40 % del agua antes de llegar a los hogares. La paradoja es que para arreglar la infraestructura deben cortar el suministro que ya escasea.

Los barrios más afectados concentran la ciudad que Lima prefiere ignorar. En Huaycán, donde viven 180 000 personas, el agua desaparecerá durante doce horas. En Villa María del Triunfo, el corte será más corto —nueve horas— pero suficiente para que los comités de cocineros de Nueva Esperanza deban comprar agua de camión a 15 soles el tanque, el triple del precio oficial.

La factura que nadie firmó

La factura que nadie firmó

Sedapal promete “retorno gradual” del líquido, pero advierte que la presión tardará hasta 24 horas en normalizarse. Lo que no aclara es quién resarcirá a los vecinos de La Victoria que perderán jornadas de trabajo porque sus talleres textiles dependen del agua para teñir telas. Ni quién compensará a los restaurantes de Santa Anita que tirarán pollos a la brasa por falta de higiene.

El Aquafono (01 317-8000) ya recibe llamadas desde ayer. Operadores colapsados, tiempos de espera de ocho minutos. La instrucción: “tome precauciones”. Traducción: arregléselas como pueda.

Mientras tanto, en Las Lagunas de La Molina, los condominios de altos muros ya llenan sus cisternas privadas. En Los Olivos, los gimnasios reparten garrafas a los socios como si fuera un beneficio exclusivo. La brecha hidráulica se abre en tiempo real: los que tienen almacenamiento ni notarán el corte; los que viven al día, sí.

La ciudad que se jacta de ser gastronómica y financiera vuelve a exhibir su esqueleto de asfalto sin agua. Y mientras tanto, Sedapal calcula que estas intervenciones le ahorrarán 5 millones de metros cúbicos al año. Una cifra que, convertida en tiempo, equivale a 48 horas de consumo doméstico diario de toda la capital. Lima pagará el martes esas futuras ganancias con gotas de ausencia.