Lima sur desbloquea la salud: 24 horas de endoscopía para acabar con la lista de espera

Las 7.30 de la mañana del domingo encontraron al doctor Luis Loro Chero cruzando la puerta del Hospital María Auxiliadora con la misma prisa de quien sabe que cada minuto cuenta. Mientras la ciudad dormía, él venía a comprobar si la promesa del Minsa se cumplía: convertir el fin de semana en un desembarco quirúrgico contra la burocracia sanitaria. La meta es simple y descomunal: vaciar la lista de espera que mantiene a 17 000 limeños del sur a la expectativa de una cita con la muerte o con la vida.

La apuesta: domingos de diagnóstico para quien no puede faltar al trabajo

En la sala de espera, Rosa Chávez, 52 años, empleada doméstica en Villa El Salvador, llevaba tres semanas con dolor de estómago que la despertaba de madrugada. «El jefe no da permiso los lunes; aquí estoy porque me avisaron que el hospital abriría cuando nadie abre», dijo. Ella resume el cálculo político que el Minsa ha empezado a usar: si la pobreza obliga a la gente a elegir entre el salario diario y la salud, que la consulta se traslade al día en que no se gana ni se pierde plata.

La jornada de este domingo atendió 312 pacientes en tres líneas críticas: gastroenterología, endocrinología y reumatología. Pero el dato que hizo arquear la ceja al viceministro fue otro: el 68 % nunca había sido valorado por un especialista antes. «No estamos descongestionando, estamos descubriendo enfermedades que ya eran crónicas», reconoció Loro Chero mientras revisaba los informes.

El arma secreta: endoscopia 24/7 que salva vidas a las 3 a.m.

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En el sótano del hospital, el Servicio de Endoscopia funciona como un submarino: luces tenues, monitores encendidos, personal de turno que habla en voz baja para no romper la vigilia de los enfermos. Allí, a las 3.14 de la madrugada, ingresó Julio Palomino, 34 años, con una hemorragia digestiva que lo dejó en shock hipovolémico. La endoscopia de urgencia le ligó una úlcera sangrante en 18 minutos. En otro hospital hubiera muerto esperando al lunes.

El HMA es, hasta ahora, el único centro público del Perú que garantiza endoscopia las 24 horas. El viceministro confirmó que el modelo se copiará en dos hospitales de alto flujo —Dos de Mayo y Arzobispo Loayza— antes de fin de año. La inversión es mínima: reordenar turnos y pagar sobretiemas con el fondo que el Minsa ahorra al reducir derivaciones caras a la red privada.

Próxima parada: sala de lectura digital y diálisis para el colapso renal

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La visita también sirvió para fichar los retrasos de obra. La Sala de Lectura Radiológica digital —anunciada hace 14 meses— aún tiene los cables colgando del techo. Prometen inaugurarla en julio, con cuatro radiólogos que leerán tomografías desde casa mediante un sistema PACS en la nube. Más crítica: la Unidad de Terapia de Reemplazo Renal Agudo, que evitará el traslado de pacientes críticos a Miraflores, recién estará lista en octubre. La cifra que nadie mencionó: el HMA pierde 11 pacientes al mes por falta de diálisis de urgencia.

¿Funcionará la estrategia? El hospital tiene 14 000 citas atrasadas en especialidades. Con una jornada dominical mensual se reducirían 2 500. A este ritmo, se necesitarían seis meses solo para limpiar la cola actual, sin contar los nuevos casos que entran cada día. Loro Chero lo sabe: «No es un sprint, es un fondo de 800 metros con vallas».

Mientras los técnicos apagan las luces del quirofano improvisado, Rosa Chávez sale con una receta de omeprazol y una cita de control dentro de 30 días. «Por primera vez no me dieron una fecha al aire», dice. La noche cierra sobre San Juan de Miraflores y el Metro deja de circular, pero en el sótano del HMA la endoscopia sigue encendida, como un faro que promete no apagarse hasta que la lista de espera sea historia.