Machu picchu: la batalla por el transporte turístico estalla en cusco
La calma turística en torno a Machu Picchu se ha roto. Una licitación para la operación de los buses que suben a la ciudadela, la principal vía de acceso terrestre, ha desatado una tormenta política y económica que amenaza con paralizar el flujo de visitantes. La Municipalidad Provincial de Urubamba ha publicado las bases, pero la controversia ya es palpable.
Un servicio caótico al borde del abismo
Durante meses, el transporte a Machu Picchu Pueblo ha sido un hervidero de conflictos. Operadores informales, maniobras peligrosas y una ausencia de regulación palpable habían convertido la ruta Hiram Bingham en una “tierra de nadie”, como la describieron con preocupación autoridades regionales a principios de 2026. Ahora, la promesa de un nuevo orden, a través de una concesión de diez años, se ve empañada por las disputas.

Seis concesiones, exigencias financieras y un componente técnico clave
El plan contempla la entrega de seis concesiones, cada una permitiendo operar cuatro buses en el tramo entre Machu Picchu Pueblo y el Puente Ruinas. Pero para aspirar a este lucrativo negocio, las empresas deben presentar un patrimonio neto mínimo de S/ 275,000, una garantía de seriedad de oferta superior a los S/ 800,000. La Municipalidad ha dejado claro que la evaluación técnica, con un peso del 60%, será determinante: se exigirá un mínimo de 42 puntos para pasar a la fase económica, donde el porcentaje de canon ofrecido sobre los ingresos brutos mensuales será el factor decisivo. Quién ofrezca más, gana.
No solo eso, las especificaciones técnicas son rigurosas: buses de categoría M3 clase III con un máximo de 33 asientos, cumpliendo con la normativa de emisiones Euro VI, equipados con GPS y seguros adicionales. Además, los concesionarios deberán contar con infraestructura operativa en ambas ciudades: talleres, oficinas, estaciones de combustible y una boletería de 40 metros cuadrados en Cusco, demostrando un compromiso real con la estabilidad del servicio, y no solo con la obtención de beneficios.

El alcalde de machu picchu alza la voz, urubamba se defiende
Pero la controversia no se limita a los requisitos técnicos. Elvis La Torre Uñaccori, alcalde distrital de Machu Picchu, ha manifestado su rechazo a las bases, argumentando que no benefician a su jurisdicción y podrían poner en peligro la continuidad de Tramusa, la empresa municipal que actualmente opera el servicio. Convocó a una masiva manifestación en la plaza Manco Cápac, reflejo de la tensión social que se vive en la zona. Ronald Vera, alcalde de Urubamba, ha respondido a las acusaciones, defendiendo la transparencia del proceso y asegurando que el 50% de los recursos generados por la concesión se destinará al distrito de Machu Picchu, una medida que busca apaciguar las críticas y garantizar una distribución equitativa de los beneficios.
El Ministerio de Cultura, en un movimiento que añade otra capa de complejidad, ha sugerido la transición a una flota de buses eléctricos, una medida que, si bien apunta a la sostenibilidad, podría generar nuevos desafíos logísticos y económicos.
La batalla por el transporte turístico a Machu Picchu está lejos de terminar, y su desenlace determinará el futuro de uno de los destinos turísticos más importantes del mundo. El 21 de septiembre de 2026, fecha prevista para el inicio de operaciones del nuevo esquema, será un día crucial para la región.