Marco de la peña, inflexible: 'no dimitiré' ante la sombra de los trágicos accidentes ferroviarios

Madrid, 27 de abril – El presidente de ADIF y Adif-Alta Velocidad, Luis Pedro Marco de la Peña, ha rechazado categóricamente la presión para dimitir tras los devastadores accidentes en Adamuz y Gelida, que cobraron la vida de 46 personas y un fallecido, respectivamente. En su primera comparecencia ante la Comisión del Senado, una iniciativa del PP, ha reafirmado su compromiso con la verdad y su total responsabilidad, aunque ha insistido en que no ha detectado fallos en su gestión.

Un examen a conciencia, pero sin rendición

Marco de la Peña ha subrayado que ha realizado un ‘examen a conciencia’ de sus acciones, calificándolas de ‘orgullosas’. Ha negado rotundamente cualquier negligencia que pudiera haber contribuido a los siniestros, aunque ha dejado la puerta abierta a una posible dimisión si las pruebas judiciales lo demandan. La declaración, cargada de contundencia, ha sido recibida con críticas mordaces por parte del senador popular Juan José Sanz Vitorio, quien lo ha calificado de ‘escudo del ministro de Transportes’ y ha reiterado su exigencia de dimisión por ‘dignidad política, personal y humana’.

Investigación en curso: esperando la ciencia

Investigación en curso: esperando la ciencia

Ante las preguntas de la senadora Caballero, Marco de la Peña ha defendido la prudencia, manifestando que su opinión sobre las causas del accidente de Adamuz está reservada hasta que los informes de laboratorio, que determinarán la causa exacta de la rotura del carril, arrojen luz sobre el asunto. Ha insistido en la necesidad de que Adif tenga acceso a los datos de las cajas negras de los trenes, un derecho que la ley le garantiza. La insistencia en la espera de la ciencia refleja la cautela de la dirección de Adif ante las especulaciones que han rodeado los sucesos y el daño innecesario que se ha provocado a las víctimas, sus familias y los heridos.

Datos clave y un pasado con fallos

Marco de la Peña ha ofrecido datos preocupantes sobre la seguridad de la red de alta velocidad, revelando que en los últimos nueve años se han producido 39 roturas totales, de las cuales 17 ocurrieron en desvíos, 10 en carriles y 12 en soldaduras. Ha admitido la apertura a recibir recomendaciones de la CIAF sobre la necesidad de reforzar los protocolos de inspección, aunque ha subrayado que Adif ya está estudiando variaciones en los protocolos. La cifra, alarmante, pone en evidencia la necesidad de una revisión profunda de los sistemas de seguridad. La empresa, que trabaja con proveedores como Hitachi, Siemens, CAF y Alstom, no ha logrado, según el presidente, implementar un sistema de detección de roturas fiable y en funcionamiento. El presidente ha insistido en que el accidente de Adamuz no se debió a una falta de mantenimiento, sino a un problema técnico que requiere una investigación exhaustiva.

La respuesta de Marco de la Peña, lejos de ofrecer respuestas fáciles, ha dejado claro que su prioridad es la verdad y la seguridad, aunque la sombra de la tragedia sigue pesando sobre la institución. El futuro de su cargo, sin embargo, pende de un hilo.