Marisa jara cae y deja a honduras sin su drama favorito
La primera expulsión definitiva de Supervivientes 2026 ha cortado de raíz el serial que más rédito le daba a la edición: el llanto, los reproches y la eterna queja de Marisa Jara. La modelo ha abandonado la isla este domingo tras perder el duelo telemático contra Gabriela Guillén, Darío y Borja. Ella misma lo celebró: «Quería irme desde hace días». Lo que nadie cuenta es que su salida despeja el camino a una convivencia menos teatral y, quizá, menos rentable para la audiencia.
El público prefiere a la 'hija predilecta' de la edición
Mientras Marisa pedía a gritos un avión de vuelta, Gabriela Guillén se convertía en la gran beneficiada de la noche. Los votos la mantienen en el juego y cumplen el deseo de Marisa: «Irme cuando aún es bonita la aventura». La frase suena a despedida de telenovela, pero en plató se tradujo en un suspiro de alivio. Borja se salvó tras una prueba de fuego; Darío aguanta un poco más, aunque su nombre volverá a estar en la cesta de los nominados antes de lo que cree.
La mecánica, no obstante, se complica. Los tres supervivientes que quedan en Playa Destino regresarán al campamento base en la próxima gala. Allí les espera una dinámica que Sandra Barneda ya avanzó como «sorprendente». Traducción: más líderatos rotativos, más hambre y, posiblemente, más traiciones.

Alberto ávila, entre la infección y la obstinación
El cuerpo a cuerpo con la isla lo vive de otra forma Alberto Ávila. El atleta paralímpico fue evacuado hace días por una infección en el muñón que le impide calzar la prótesis. «Me salen granos de pus en horas, nunca había ido tan rápido», confesó en directo. La médico del programa le mantiene bajo tratamiento antibiótico y bajo techo, lejos de la lluvia que azota Honduras. Pero Ávila no se rinde: «No voy a abandonar hasta que lo diga el médico». Su determinación roza la obstinación; la producción, sin embargo, ya prepara un plan B por si la gangrena le gana la partida.
La edición, que arrancó con dos abandonos voluntarios —Álex Ghita y Alejandra de la Croix— y la entrada in extremis de Nagore Robles, empieza a tomar forma de pulso constante. La isla ya ha devorado tres bajas y amenaza con una cuarta. La cifra habla por sí sola: Supervivientes 2026 no da tregua ni a sus propios fantasmas.
