Mark vito cobraba en bolsas de plástico mientras keiko cenaba con empresarios
El escenario parece sacado de una serie de narcotráfico: la luz tenue de un comedor de Lima, la anfitriona despega la servilleta, da las gracias y se retira. Entonces entra el exmarido con una bolsa de supermercado y la recorre mesa por mesa para recoger fajos de dólares. Así lo describe el fiscal José Domingo Pérez en un podcast que ya circula por WhatsApp y que revive la pesadilla judicial de Keiko Fujimori a once días del primer debate presidencial.
El método era tan rudimentario como eficaz. Según Pérez, Mark Vito no necesitaba amenazar: bastaba con que la candidata de Fuerza Popular contara sus "proyectos para el país" ante un grupo de empresarios invitados a cenas privadas. Cuando ella se excusaba, él aparecía con la bolsa. "No eran mil dólares, eran dos mil. Y cada mes, cuando ni siquiera era época electoral", recalca el exfiscal, quien investigó el caso de los cócteles que casi lleva a Keiko a juicio oral.
El testimonio que nunca llegó al estrado
La grabación deja en evidencia un vacío que duele en la sala de justicia: los empresarios que iban a ratificar esta rutina se echaron atrás cuando el Tribunal Constitional anuló la acusación contra Fujimori. "Imagínense cómo estarán ahora esos testigos", se lamenta Pérez, destituido en 2022 tras la decisión del TC. Su advertencia es directa: sin protección, los dueños de capital prefieren callar antes que aparecer en la lista de colaboradores.
Mientras tanto, Vito se reinventa como influencer. Baila en TikTok, comparte recetas y, de vez en cuando, insinúa que podría "colaborar con la justicia". La ironía es que sigue siendo el único procesado del caso: la Fiscalía pide 22 años y 8 meses por lavado de activos. El juez que ejecutó la sentencia del TC dejó la causa viva contra él porque, a diferencia de Keiko, no estaba acusado de organización criminal sino de captar dinero por su cuenta.
El expediente menciona 160.000 dólares en sobres que habría recibido en la empresa Sudamericana de Fibras en noviembre de 2015. También compras inmobiliarias sospechosas a través de su firma MVV Bienes Raíces SAC. La misma que, según la acusación, sirvió para blanquear los fondos recolectados en las cenas.

La campaña que no puede pagar errores
Keiko Fujimori necesita desesperadamente despegar en las encuestas. El caso Odebrecht ya le costó la segunda vuelta en 2016; el fantasma de los cócteles podría sepultar su tercer intento. Por eso su equipo de prensa evita mencionar a Vito y redobla la apuesta en provincias, lejos de Lima donde los medios recuerdan la historia cada vez que el exmarido sube un video bailando reguetón.
Pérez, ya fuera del sistema, lanza una advertencia final: "Tiene mucha información".Vito sabe quién puso el dinero, cuándo y dónde. Si algún día la justicia recupera velocidad, su testimonio podría ser la pieza que falta para completar el rompecabezas. Mientras tanto, el bolso de plástico sigue siendo el símbolo de una era en la que la política y el negociado se confundían en la misma sobremesa.
La cita que nadie pidió ya suena en los pasillos del poder: cuando la cena termina, llega el recibo. Y Keiko, esta vez, no puede permitirse que le llegue antes del 13 de abril.