Marruecos blinda butano y luz mientras el estallido en irán dispara el precio del petróleo

El Gobierno de Aziz Akhannouch ha decidido este martes inyectar oxígeno a la economía doméstica: mantiene los subsidios al butano y la electricidad y abre la caja de resistencia para 87.000 transportistas que piden auxilio ante la galopante factura del gasoil. La jugada llega 48 horas después de que el Estrecho de Ormuz se convirtiera en un punto negro del mapa energético mundial.

Precio de la bombona congelado pese a un 68 % de alza en el mercado

El gas butano, ese gran desconocido que calienta tagines y cafeteras en los barrios obreros de Casablanca, ha visto cómo su cotización internacional se dispara un 68 % desde comienzos de marzo. La respuesta de Rabat es tajante: la bombona seguirá costando lo mismo en el zoco. El mismo tratamiento recibirá la luz: tarifas intactas, aunque los generadores privados paguen más por cada kilovatio.

La comisión ministerial, reunida de urgencia en Rabat, ha aprobado un fondo de choque para camioneros y autobuseros. La cifra habla por sí sola: 87.000 solicitudes revisadas una a una. El objetivo es claro: que ni una mercancía ni un pasajero se queden en tierra por la gasolina a 1,4 euros el litro o el diésel a 1,2. A cambio, los beneficiarios se comprometen a no trasladar el encarecimiento a los ciudadanos.

El fantasma del barril a 120 dólares acecha las reservas

El fantasma del barril a 120 dólares acecha las reservas

Marruecos ya adelantó el 17 de marzo que, si el crudo supera los 120 dólares, activará la línea de crédito flexible de 4.500 millones de dólares que el FMI le concedió en silencio. Hoy el país huele el azufre de la guerra iraní y prefiere no esperar. Con el 20 % del petróleo mundial cruzando el estrecho bajo control iraní, Rabat ha preferido mover ficha antes de que el tablero se le vuelva imposible.

La medida es un paraguas provisional en un cielo cada vez más negro. El Ejecutivo ha anunciado que la comisión se volverá a reunir «periódicamente», esa palabra que en política significa «cuando el desastre lo exija». Mientras tanto, los marroquíes seguirán llenando sus bombonas y encendiendo la luz sin notar, de momento, el latigazo de una crisis que acecha desde el otro lado del Mediterráneo.