Marruecos retrasa el juicio a 18 ultras senegaleses y la pelota vuelve al tejado diplomático

El Tribunal de Apelación de Rabat acaba de devolver la pelota al banquillo: aplaza hasta el 13 de abril el juicio a 18 hinchas senegaleses y un argelino acusados de desmanes tras la final de la Copa Africana que, paradoxalmente, Senegal ganó 1-0 en la prórroga. La sala ha accedido a la petición de la nueva defensa —que incluye a un abogado italiano que representa a un detenido con doble nacionalidad— para que pueda estudiar un expediente que pesa 451.000 euros en daños.

Tras la reja y tras la bandera

Los 19 acusados comparecieron ayer tras una celosía de madera que apenas dejaba entrever sus rostros. Familiares senegaleses, apiñados en los bancos de madera del salón de audiencias, agitaban discretamente la mano: un saludo que se rompe al cruzar el umbral del juzgado. Todos llevan 70 días en prisión preventiva desde que el estadio Príncipe Moulay Abdellah se tiñó de humo negro el 18 de enero.

El fiscal ya dictó entonces penas de hasta un año de cárcel por violencia, invasión de campo y destrozos. Ahora la defensa aspira a rebajarlas o anularlas. Jaouad Benaissa, uno de los letrados marroquíes, salió al pasillo con la voz ronca: «Necesitamos tiempo. Hay que revisar más de mil páginas de atestados y grabaciones que, según la acusación, demuestran que mi cliente rompió sillas y se saltó la valla». El italiano, añadió, «llega con la legislación europea bajo el brazo y pide traducciones juradas de cada acta».

Una final que ya no es campeonato

Una final que ya no es campeonato

La ironía es demoledora: la CAF despojó a Senegal del título el 17 de marzo, dos meses después de la final, y entregó la copa a Marruecos como castigo por la amenaza de retirada de los Leones de Teranga cuando el árbitro pitó un polémico penal en su contra. Senegal ya ha recurrido al TAS, pero el daño diplomático está servido.

Mientras tanto, la factura de los destrozos —4,87 millones de dirhams— flota sobre el tribunal como una losa. Rabat quiere mandar un mensaje: su estadio no es un campo de batalla. Pero aplazar el juicio también es ganar oxígeno en medio de un año en que Marruecos coorganiza el Mundial 2030 y no puede permitirse la foto de ultras africanos entre rejas.

La próxima cita será el 13 de abril. Entretanto, los 19 seguirán en la cárcel de Salé y la pelota, de momento, no rueda: ni en el césped ni en el estrado.