Milán se blinda contra la tormenta iraní y cierra en verde

Milán ha dicho basta. Mientras el petróleo Brent se aferra a los 112,75 dólares por el miedo a un choque naval en Ormuz, la bolsa italiana ha respondido con una subida del 1,02% que huele a gasolina y a lujo. El FTSE MIB ha cerrado en 43.823 puntos, como quien cierra una ventana antes del diluvio.

El petróleo arrastra al lobo de maranello

El petróleo arrastra al lobo de maranello

Ferrari ha metido una cuarta de 4,17% que suena a motor V12 rugiendo contra la incertidumbre. No es casual: cuando el crudo se dispara, Enel y Eni se vuelven refugio y arrastran al selectivo como un remolcador. Saipem ha sumado otro 3,12% y Terna, la red que mueve la electricidad del país, ha tocado techo con un 3,43%. El dinero busca cables y tubos, no pantallas táctiles.

Del otro lado, STMicroelectronics ha cedido un 2%. El chip ya no manda cuando el mundo empieza a oler a pólvora. Leonardo, la joya de la defensa italiana, ha retrocedido un 1,70%: paradójico, porque sus contratos suelen dispararse cuando Medio Oriente cruje.

En la sesión se movieron 507 millones de títulos por valor de 3.452 millones de euros. La cifra habla por sí sola: no es pánico, es reacomodo. Los fondos venden tecnología y compran lo que se toca, lo que se quema, lo que se puede embargar.

Trump sigue tuiteando y el Brent no baja. Milán, por ahora, prefiere no escucharlo. Ha elegido el rugido de un 488 Pista sobre el zumbido de un dron.