Milei sufre un revés judicial que frena su reforma laboral en seco
La Justicia argentina ha fulminado 82 artículos de la reforma laboral estrella de Javier Milei. El juez Raúl Horacio Ojeda ha suspendido este lunes el corazón del decreto que el Senado aprobó el 27 de febrero, después de que la CGT demostrara que el texto vulneraba derechos constitucionales. La medida es provisional, pero deja al presidente sin su principal herramienta para desregular el mercado de trabajo.

El golpe a la indemnización y la jornada de 12 horas quedan congelados
Entre las normas paralizadas está la rebaja del cálculo de las indemnizaciones por despido, el fraccionamiento forzoso de las vacaciones y la posibilidad de extender la jornada hasta 12 horas diarias. También queda en suspenso el banco de horas que habría sustituido el pago de las horas extra y la eliminación del preaviso de 15 días para despedir durante la prueba.
Lo que nadie cuenta es que el fallo toca la fibra ideológica del proyecto: desaparece la consideración de los riders como autónomos, se restaura el principio in dubio pro operario y se devuelve al fuero laboral la competencia cuando el Estado es parte. En la práctica, el juez ha devuelto la agenda al punto anterior a la década menemista que Milei quiere revivir.
El Gobierno ya anunció que apelará, pero el daño está hecho. El decreto 164/2024, presentado como la llave para bajar el desempleo, duerme en un juzgado de primera instancia. La Casa Rosada necesitaba ese texto para mostrar resultados antes de las elecciones de 2025; ahora debe negociar en el Congreso una ley que, sin los artículos suspendidos, se parece más a un ajuste cosmético que a una revolución liberal.
El sindicato, mientras tanto, celebra una victoria que no era segura. La CGT apostó al amparo judicial antes que a la huelga general y ha logrado lo que ningún piquete consiguió en meses: frenar de golpe la ofensiva de Milei contra el contrato colectivo. La cifra habla por sí sola: 82 artículos derribados de 239. El porcentaje es abrumador: un 34 % del decreto queda anulado de facto.
El presidente puede gritar al viento que la batalla continúa, pero la realidad es que su reforma laboral acaba de perder la mitad del arsenal. Y en política, cuando un juez te quita la mitad de las balas, el enemigo ya no teme al arma.
