Minsa despliega telesalud nacional para romper el cerco de la geografía peruana
La Resolución 293-2026 llegó sin tambores, pero contiene la promesa más ambiciosa de la última década: que un campesino en Huancavelica pueda ser revisado por un cardiólogo de Lima sin abandonar su parcela. El Ministerio de Salud acaba de formalizar el Plan Nacional de Telesalud 2026, un catálogo de 60 acciones que empezarán a ejecutarse este mismo año y que, si se cumplen, convertirán al Perú en el laboratorio más grande de medicina a distancia de Sudamérica.
La cifra habla por sí sola: 13 millones de peruanos viven a más de dos horas del hospital más cercano. Para ellos, una ecografía o una segunda opinión sobre un cáncer sigue siendo un billete de lotería. El plan pretende acortar esa distancia con cuatro palancas: telemedicina directa, telegestión de camas y turnos, teleinformación para la ciudadanía y telecapacitación continua del personal. Nada de eslóganes: cada palanca incluye plazos, presupuesto y responsables.
El truco está en la red, no en la pantalla
Detrás del glamour de videoconsultas hay un trabajo de albañilería digital. El MINSA ya levantó la Red Nacional de Telesalud, un entramado de fibra y satélite que conectará 2.800 establecimientos de primer nivel con 210 hospitales de referencia. La clave no es el software, sino el ancho de banda garantizado: 100 Mbps simétricos para cada centro, blindado contra la lluvia y los apagones que castigan la sierra. Quienes redactaron la resolución saben que una videollamada que se congela mata más que una mala receta.
La apuesta incluye 19 direcciones regionales de salud y cuatro redes metropolitanas de Lima. Cada gobierno regional deberá entregar, antes de diciembre, su propio plan operativo con metas trimestrales. Si no cumplen, se les baja la partida de recursos. Así de tajante. El mensaje es claro: la telesalud dejará de ser el juguete de la capital.

La consulta virtual ya no será un favor, será la norma
El plan fija un solo indicador de impacto: que en 2027 el 40 % de las interconsultas externas se realicen por videollamada. Hoy esa cifra ronda el 3 %. Para lograrlo, el MINSA incluirá la telesalud dentro del Plan Aseguramiento Universal, lo que significa que la consulta remota tendrá el mismo valor que la presencial a la hora de facturar. Los hospitales cobrarán por minuto de especialista, no por kilómetro recorrido. El incentivo económico arrastrará a los médicos más reacios.
Pero hay un detalle que nadie firma: el plan no obliga a las clínicas privadas a integrarse. Quedan fuera del circuito los grandes laboratorios y los hospitales de pago. La brecha, en vez de cerrarse, podría mudarse de lugar. El MINSA responde que «la regulación se revisará en 2027». Traducción: todavía no saben cómo meter a los privados en el aula.

El enemigo se llama desconfianza y se disfraza de whatsapp
La mitad de los pacientes rurales prefiere escribirle al médico de la posta por WhatsApp antes que usar la plataforma oficial. Por eso el plan reserva 3,2 millones de soles solo para campañas de TeleIEC: educación, información y comunicación digital. Habrá spots en quechua, shipibo y aymara; talleres en mercados y ferias; y una app que funciona sin datos, descargando la videollamada en paquetes de 2 MB. El mensaje es sencillo: si tu diagnóstico no entra en un mensaje de voz, no es telesalud, es chamán.
El cierre es una ironía dura: el mismo día que se publicó la resolución, el hospital de Puerto Maldonado amaneció sin internet por un corte de fibra. Los pacientes programados para telecardiología volvieron a hacer cola bajo el sol. El plan prevé satélites de respaldo, pero recién en 2028. Mientras tanto, la geografía sigue ganando la partida. La telesalud peruana nació oficialmente; ahora debe sobrevivir a su propio terreno.
