Moscú y san petersburgo baten récord: marzo más cálido desde que hay registros

Moscú despierta sin abrigo. San Petersburgo se pasea en camiseta. La Rusia que sueña con heladas de –30 °C ha registrado este marzo su mes más tibio de la historia: 4,5 °C de media en la capital, 4,6 °C en la ciudad del zar. Dos décadas de datos quedan atrás como hielo derretido.

El anticiclón que no deja entrar al invierno

El anticiclón que no deja entrar al invierno

La culpa la tiene un bloqueo atmosférico que se niega a jubilarse. Un anticiclón se regenera día tras día sobre el cinturón europeo de Rusia y actúa como escudo: el aire gélido del Ártico rebota, mientras el Atlántico envía brisas suaves que los termómetros devoran. El jefe de Meteorología de San Petersburgo lo resume en su canal de Telegram: «No hay tregua visible. Las mínimas seguirán por encima de 10 °C al mediodía». La frase suena a anuncio de primavera, pero en el laboratorio climático es una alarma.

El pasado invierno, sin embargo, fue un monstruo bipolar. Mientras en diciembre nevaba con saña, el 3 de febrero Moscú tocó los –21,6 °C y la región vecina se hundió hasta –28,9 °C. La misma ciudad que ahora luce terrazas abiertas vivió hace siete semanas la noche más cruel del año. El clima ya no da respiro; da vaivenes de vértigo.

El récord anterior en Moscú data de 2007: 4,4 °C. San Petersburgo batió su propio techo hace también diecisiete años. Entonces el fenómeno se llamó «anomalía». Hoy se repite y se supera. Los científicos que estudian la variabilidad en el Centro de Investigación Voeikov hablan de «frecuencia creciente» sin atreverse a pronunciar la palabra tendencia. Pero las cifras hablan: en los últimos quince años han caído más récords de calor que en todo el siglo XX en la llanura rusa.

Mientras tanto, los vendedores de abrigos de GUM respiran hondo. Las flores de los quioscos de Tverskaya se agotan. Y en el Observatorio de Física Atmosférica de Lomonosov alguien anota en su cuaderno: marzo de 2024, 4,6 °C. Línea roja. Página nueva.