Mosengo-omba huye de la caf tras el escándalo del título robado a senegal

Véron Mosengo-Omba ha dado un portazo. El secretario general de la Confederación Africana de Fútbol (CAF) ha presentado su dimisión en plena tormenta: la organización que dirigía desde 2021 acaba de arrebatar a Senegal un título continental que ya celebraban en Dakar y se lo ha entregado a Marruecos sin avisar.

La dimisión que nadie espera y todos sospechaban

La dimisión que nadie espera y todos sospechaban

El congoleño ha huido con el rabo entre piernas. «Tras más de 30 años de carrera profesional dedicada a promover un fútbol ideal que une a las personas, educa y genera oportunidades de esperanza, he decidido dejar mi cargo para dedicarme a proyectos más personales», ha escrito en un comunicado que huele a pacto de silencio. El mensaje es una muestra de cinismo: presume de dejar la CAF «más próspera que nunca» justo cuando el organismo atraviesa su mayor crisis de credibilidad.

Lo que nadie cuenta es que Mosengo-Omba ha sido el artífice de la operación más oscura del fútbol africano en lustros. El pasado mes de febrero, la CAF anunció de madrugada que retiraba la sede de la Copa África 2025 a Guinea y la concedía a Marruecos. Pero hubo un segundo golpe: revisaba también el palmarés de la edición de 2023 y, por arte de magia, trasladaba el trofeo de Senegal a las vitrinas marroquíes. La federación senegalesa denunció «un robo institucional»; los aficionados africanos estallaron en redes; los patrocinadores pidieron explicaciones.

El ahora ex secretario general no ha aguantado ni dos meses de presión. «Ahora que he podido disipar las sospechas que algunas personas se han esforzado por arrojar sobre mí, puedo retirarme con tranquilidad y sin ataduras», asegura. La frase es una forma elegante de decir que ha negociado su salida a cambio de que no aparezcan papeles comprometedores.

El presidente de la CAF, el millonario sudafricano Patrice Motsepe, le ha devuelto el favor con una despedida de película: «Agradezco sinceramente al doctor Motsepe, a mi equipo y a todos aquellos que han permitido que la CAF logre avances reales y notables», ha escrito Mosengo-Omba. La cifra habla por sí sola: bajo su mandato, los ingresos comerciales del organismo se han triplicado, pero el prestigio ha caído en picado.

La dimisión deja un vacío de poder en el corazón de la CAF y abre la caja de Pandora: ¿quién firmó el contrato que mudó la final de 2025 de Conakry a Rabat? ¿Qué manejos se hicieron para reescribir la historia de Senegal? El fútbol africano tendrá que empezar a responder antes de que la FIFA decida intervenir. Mientras tanto, Mosengo-Omba se marcha con la maleta llena y la conciencia a prueba de agua.