Navarra obliga a una comunidad a pagar 8.000 € por una gotera que venía de una terraza privada

La gota que colapsó el techo de un negocio pamplonés ha terminado por colapsar también la tesis de una comunidad que se negaba a abrir la cartera. La Audiencia Provincial de Navarra acaba de sacudir el guion habitual: 7.977,80 euros más intereses y una orden de obra urgente para una filtración que, paradójicamente, nacía en una terraza particular.

Por qué la comunidad paga aunque la terraza sea privada

La clave está bajo las baldosas. El perito subió, levantó el pavimento y encontró una lámina de impermeabilización agrietada y caduca. Ese film, que nadie ve pero todo el edificio necesita, no pertenece al vecino: es un órgano común disfrazado de suelo. El tribunal lo deja claro: la terraza puede ser de uso privativo, pero la capa que la hace estanca sigue siendo de todos.

El local, en la planta baja del número 29 de la cuesta de Santo Domingo, llevaba dos años coleccionando charcos. El otoño de 2019 fue el detonante: lluvias persistentes, agua acumulada en el aislante y, de pronto, el falso techo cediendo bajo su propio peso. El empresario contó 6.000 euros en mobiliario estropeado y pérdidas de ventas. La comunidad le dio la espalda: «Reclámeselo al vecino, la terraza es suya».

El juzgado de primera instancia compró ese argumento. La Audiencia lo desmonta con dos datos: la lámina forma parte del forjado vertical y el mantenimiento de forjados es competencia de la junta. Ni siquiera valió alegar negligencia: la comunidad no aportó un solo parte de limpieza de canalones ni facturas de revisiones. Silencio administrativo que ahora se paga.

Cómo se repartirá la factura y cuándo deben ejecutar la obra

Cómo se repartirá la factura y cuándo deben ejecutar la obra

La condena fija un plazo de nueve meses para sustituir la membrana y sanear el paramento. El dinero irá al bolsillo del comerciante, pero la junta podrá girar posteriormente un reparto de gastos si demuestra que el propietario de la terraza incumplió algún deber de conservación. Mientras tanto, la obra corre por cuenta de todos.

En los sótanos de la administración navarra ya se estudia el caso como precedente. Abogados de comunidades calculan que en Pamplona hay al menos un centenar de terrazas privadas con láminas comunes sin revisar. La sentencia abre la veda: filtración en tejado o forjado, quien paga es la junta.

El dueño del local cierra la persiana cada noche mirando hacia arriba. Ya no teme la lluvia; teme la factura que llegará cuando el agua regrese. Y sabe que, esta vez, la comunidad no podrá mirar a otro lado.