Nueva york: el compostaje sufre un varapalo por decisiones políticas
La política ambiental de Nueva York ha experimentado un abrupto giro, evidenciando cómo las decisiones administrativas pueden impactar directamente en la sostenibilidad de una ciudad. Un reciente informe de la Oficina Independiente de Presupuesto (OBP) revela un desplome del 43% en la recolección de compost tras la suspensión de sanciones a edificios que incumplen la normativa de separación de residuos orgánicos, una medida impulsada por el exalcalde Eric Adams.
El frágil equilibrio del compostaje urbano
La cifra, a simple vista, habla por sí sola: en 2025, Nueva York logró recolectar apenas el 2.4% de los residuos residenciales como compost, cuando estos representan cerca del 36% de la basura doméstica. El problema no es la falta de potencial, sino la falta de incentivos y, sobre todo, la ausencia de consecuencias para quienes no cumplen. Durante los meses en que se aplicaron multas, la recolección semanal se triplicó, alcanzando un incremento de 435 toneladas adicionales. La suspensión de estas sanciones, sin embargo, desató una caída libre.
La OBP, un organismo técnico encargado de fiscalizar el uso eficiente de los recursos públicos, ha sido clara: la decisión de Adams fue el factor determinante en este retroceso. Los datos muestran una correlación directa: cuando hay control, hay resultados; cuando se relaja la vigilancia, se pierde terreno.

Un intento de recuperación a medio camino
La administración de Zohran Mamdani, consciente del daño causado, ha intentado revertir la situación reintroduciendo las sanciones, pero el camino de regreso es arduo. En los primeros dos meses de 2026, la cantidad de citaciones emitidas apenas alcanzó el 3% de lo registrado en abril de 2025, cuando se imponían, en promedio, 237 multas diarias. Un contraste brutal que ilustra la dificultad de recuperar la disciplina perdida.
Lo que nadie cuenta es el impacto económico de esta ineficiencia. La ciudad destinó más de mil millones de dólares el año pasado a exportar residuos a vertederos externos, una cifra que se agrava con cada tonelada de compost que termina en esos lugares en lugar de ser procesada y reutilizada.

Más que un problema ambiental: un desafío fiscal
El informe de la OBP no solo señala el deterioro ambiental, sino también las implicaciones financieras. La suspensión de sanciones no solo disminuyó el cumplimiento de la normativa, sino que también elevó los costos municipales, limitando la capacidad de procesar y reutilizar los desechos. Barrios como el Upper West Side, con tasas de captura de residuos orgánicos del 13.5% en primavera de 2025, contrastan con zonas como el sur del Bronx, donde apenas se recolectaron dos toneladas de orgánicos en febrero de ese mismo año.
La experiencia reciente demuestra que la consistencia en la aplicación de sanciones es fundamental para mantener el avance en la gestión de residuos orgánicos. La administración de Mamdani enfrenta ahora el desafío de restaurar la confianza y la efectividad en el sistema, pero la OBP advierte: el estándar más alto, la disciplina más férrea, se alcanzó antes de la suspensión.
La lección es clara: la sostenibilidad urbana no es una cuestión de modas o de voluntarismo, sino de políticas consistentes y aplicadas con rigor. De lo contrario, las buenas intenciones se diluyen en montañas de basura y millones de dólares desperdiciados.