Obiang se agarra a la oeacp para lavar su imagen mientras el reloj del poder le marca 46 años

Teodoro Obiang acaba de conseguir otro respaldo: 79 países le han entregado la presidencia rotatoria de la OEACP hasta 2027. El hombre que gobierna Guinea Ecuatorial desde 1979 promete una organización «más fuerte y dinámica». A sus 82 años, el dictador más longevo del planeta necesita un lavado de cara internacional y un espacio donde todavía le aplauden.

Una cumbre en la isla del silencio

Malabo no es casual. La capital está blindada: periodistas extranjeros escoltados, wifi cortado en hoteles y manifestaciones prohibidas. Mientras Obiang hablaba de «soberanía» y «cooperación Sur-Sur», su policía arrestaba a tres estudiantes que reclamaban becas. La contradicción no aparece en el acta final.

La OEACP nació en 1975 para negociar mejores tratos comerciales con Europa. Hoy es un club de países que exportan materias primas e importan deuda. El 60 % de sus miembros están en recesión o en proceso de reestructuración. La promesa de Obiang: «modernizar» la institución. La realidad: su propio país vive del petróleo que se agota y de créditos chinos que no puede devolver.

El discurso repasó la lista de males globales: guerra, clima, deuda, hambre. Ninguna mención a la corrupción que vacía los hospitales de Bata o a los juicios sumarios contra los opositores. La cumbre aprobó 26 resoluciones. Ninguna exige elecciones libres a su nuevo presidente de turno.

El interés que nadie nombra

El interés que nadie nombra

Detrás del protocolo hay un dato: Guinea Ecuatorial asumirá la voz de 15 naciones insulares del Pacífico que negociarán con la Unión Europea el renovado Acuerdo de Asociación post-2025. Obiang controlará la agenda de pesca, migraciones y clima para unos Estados que jamás pisarán Malabo. El poder de veto sobre cláusulas de sostenibilidad es enorme.

La Unión Europea, que pagó parte del viaje a 40 delegaciones, cierra los ojos. Necesita el voto bloque de la OEACP para aprobar en marzo el tratado que regirá 40 000 millones de euros en inversiones. Bruselas prefiere no recordar que el últerto informe de Moneyval colocó a Guinea Ecuatorial en la lista gris de paraísos opacos.

La cumbre terminó con un brindis en el palacio de Sipopo, la ciudad fantasma de conferencias donde no vive nadie. Costó 800 millones de dólares. Obiang prometió volver en 2027 con «resultados concretos». Entonces llevará 48 años en el poder. La OEACP, si existe, seguirá mirando hacia otro lado.