Océanos en crisis: américa latina lucha por salvaguardar sus aguas

La gestión de los recursos marinos en América Latina y el Caribe se encuentra en una encrucijada. El nuevo informe de la CEPAL revela disparidades alarmantes en la protección de las zonas oceánicas, la participación en tratados internacionales y el desarrollo de marcos legales, evidenciando una urgente necesidad de acción coordinada.

Desigualdades en la protección marina: un panorama fragmentado

Desigualdades en la protección marina: un panorama fragmentado

Si bien Costa Rica, Panamá y República Dominicana lideran con áreas marinas protegidas superiores al 15% de sus zonas económicas exclusivas, países como El Salvador, Guatemala y Honduras se quedan significativamente rezagados, con porcentajes inferiores al 5%. Esta brecha no solo impacta la biodiversidad, sino también la sostenibilidad de la pesca artesanal, que representa un pilar fundamental de la economía local en la región.

La participación en convenios internacionales, como el Convenio de Cartagena y los acuerdos de Antigua y Lima, es desigual. Costa Rica y Panamá han ratificado instrumentos clave como el de Altamar (BBNJ) y el Acuerdo sobre Subvenciones a la Pesca de la OMC, mientras que Guatemala y República Dominicana aún no han formalizado su adhesión a éste último.

La pesca artesanal, fuente de sustento para millones de personas, particularmente en Centroamérica (43,2% del volumen de pesca) y el Caribe (51,9%), se enfrenta a desafíos complejos. La dependencia de este sector es especialmente alta en República Dominicana.

Un análisis de CEPAL revela que, a pesar de avances en la legislación para proteger el acceso de los pescadores artesanales, persisten obstáculos y diferencias en el desarrollo de estos marcos legales. La inversión en investigación científica, vital para comprender y gestionar los ecosistemas marinos, es mínima, con solo El Salvador y Honduras reportando datos de inversión entre 2013 y 2021, un rezago preocupante frente a la media mundial.

La contaminación marina, impulsada principalmente por plásticos – con el Caribe concentrando el 14% de la basura marina total, a pesar de representar solo el 6,2% de la población regional – es otro desafío crítico. Desde 2017, la proporción de residuos en las playas ha crecido exponencialmente, alcanzando el 67% en la región. En el Salvadoreño, se están implementando proyectos innovadores en el tratamiento de residuos, como la recuperación de metano en plantas de tratamiento de aguas residuales, buscando reducir la contaminación y diversificar los ingresos locales.

La CEPAL insta a acelerar la reducción de fuentes de contaminación terrestre y marina, reforzar la protección en áreas vulnerables y eliminar subsidios perjudiciales. Se enfatiza la necesidad de ampliar la protección marina, fortalecer los marcos legales, integrar a las comunidades locales e indígenas, y ratificar acuerdos internacionales sobre plásticos y nutrientes. La organización subraya que es imprescindible avanzar en la gobernanza de las áreas protegidas con un monitoreo adaptativo. La cifra es clara: se necesitan medidas urgentes para evitar la degradación irreversible de estos ecosistemas.

“Es urgente acelerar la reducción de las fuentes de contaminación terrestre y marina, reforzar medidas de protección y uso sostenible en áreas de gran vulnerabilidad a los impactos del cambio climático y eliminar progresivamente los subsidios perjudiciales para los ecosistemas marinos y terrestres y la sobrepesca