Ojo, empleado: comprar entradas de rosalía te puede costar el trabajo
La obsesión por conseguir entradas para Aitana, Rosalía, Bad Bunny o La Oreja de Van Gogh ha creado una carrera digital frenética, pero un simple click para entrar en la cola virtual podría tener consecuencias mucho más graves de lo que imaginas: la pérdida de tu empleo. El abogado laboralista Juanma Lorente ha encendido las alarmas en TikTok, revelando que esta práctica, aparentemente inocente, podría considerarse un despido disciplinario.

La jornada laboral: un espacio sagrado (para tu jefe)
El quid de la cuestión, según Lorente, reside en la simultaneidad. Imagina esto: son las 12:00, Maluma ha anunciado la venta de entradas y tú, conectado al ordenador de la empresa, te lanzas a la cola virtual. ¿Estás trabajando? La respuesta, según el abogado, es no. “Durante ese tiempo no estás trabajando. Te pongas como te pongas, no estás trabajando”. Un argumento contundente que, de ser escuchado por tu empleador, podría traducirse en una sanción o, directamente, en el despido.
El riesgo añadido: el historial del ordenador. Pero la cosa no acaba ahí. Si la empresa utiliza ordenadores de uso exclusivo para fines profesionales, tu jefe podría acceder al historial de navegación y descubrir tu escapada a la cola virtual. La privacidad, en este caso, queda relegada a un segundo plano.
Lo que nadie cuenta es que la percepción del empleador es clave. Si tu superior no comparte tu entusiasmo por Maluma y descubre tu actividad paralela, la justificación de que “todo el mundo lo hace” no será suficiente para evitar consecuencias.
La rapidez con la que se agotan las entradas –“No sé qué pasa con las entradas, pero se agotan todas, de todos los conciertos, en media hora”– agrava la situación. La presión por asegurar tu lugar en el evento te empuja a dedicar tiempo y recursos de la empresa a un fin personal, un acto que, aunque común, puede tener un alto coste.
Y aquí radica la ironía: la falsa sensación de impunidad que muchos empleados albergan. Pensamos que un par de minutos dedicados a buscar entradas son insignificantes, pero la realidad jurídica puede ser mucho más estricta. El código laboral no entiende de “todo el mundo lo hace”.
Pero la advertencia de Lorente no es un juicio definitivo. Cada caso es único y depende de las circunstancias específicas. Sin embargo, la prudencia es el mejor escudo. Antes de lanzarte a la cola virtual, reflexiona: ¿vale la pena arriesgar tu estabilidad laboral por una entrada de Maluma?
La lección es clara: la música, por emocionante que sea, no debe eclipsar tus obligaciones laborales. Un despido disciplinario, sin indemnización, es un precio demasiado alto por un asiento en primera fila.