Ormuz: irán abre el paso tras ultimátum de trump
En una jugada geopolítica cargada de tensión, Irán ha accedido a reabrir el estratégico Estrecho de Ormuz durante dos semanas, una decisión anunciada apenas unos minutos después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, extendiera su ultimátum al país asiático.

Una tregua frágil en el golfo pérsico
La medida, comunicada a través de redes sociales por el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, y respaldada por el Consejo Supremo de Seguridad Nacional, condiciona el paso seguro de los buques al establecimiento de una “coordinación” con las Fuerzas Armadas iraníes. La cifra habla por sí sola: el estrecho es una arteria vital para el comercio global de petróleo, y su bloqueo, como ocurrió recientemente, genera una volatilidad en los mercados que impacta directamente en la economía mundial.
Teherán, en una declaración que emula el tono beligerante de Washington, ha vinculado su decisión a un cese de hostilidades, ofreciendo “poner fin a sus operaciones defensivas” en la región si cesan los ataques contra Irán. Pero hay un detalle crucial: esta aparente concesión llega a instancias de una “fraternal petición” del primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, quien instó tanto a Trump como a Araqchi a buscar una solución diplomática. La mediación de Pakistán, aunque bienvenida, no elimina la profunda desconfianza que caracteriza a estas negociaciones.
La decisión de reabrir Ormuz no es una capitulación, sino una maniobra estratégica. Irán busca mostrar disposición a la calma, al tiempo que mantiene la presión sobre Washington y a sus aliados. El tablero geopolítico sigue siendo complejo, con Israel como actor clave en la escalada de tensiones. La ofensiva del pasado 28 de febrero, atribuida a Israel y que Irán considera un ataque directo, ha marcado un punto de inflexión en la región.
La pregunta que queda en el aire es si estas dos semanas serán suficientes para desactivar la crisis.