Padre oculto tras 11 años de negativa: juicio de paternidad en sevilla
Un juez de Majadahonda ha fijado el 4 de noviembre para el juicio por la paternidad que reclama un profesor de música de Valencia, Ricardo D., a pesar de una década de resistencia por parte de los presuntos hermanos del compositor Juan Carlos Calderón.
El caso del legado musical y la lucha por la verdad
La batalla legal, iniciada en 2015, se centra en demostrar la filiación entre Ricardo y Calderón, un reconocido compositor fallecido en 2012. El demandante, Fernando Osuna, abogado del profesor, ha denunciado las reiteradas negativas de los herederos a someterse a pruebas de ADN, a pesar de nueve citaciones al juzgado.
La estrategia legal, según Osuna, ha sido forzar la colaboración a través del art. 767.4 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, que permite declarar la filiación cuando existen indicios y una negativa injustificada. El juez, en un movimiento contundente, optó por una prueba de ADN realizada sin el conocimiento de los tres hermanos, a través de un detective que obtuvo muestras biológicas.

El peso de los testigos y el parecido físico
La defensa argumenta que la evidencia es sólida: un notable parecido físico entre Ricardo y Calderón, y el testimonio de testigos que conocieron al compositor y a la madre del demandante. Estos testigos, cruciales en casos anteriores, han aportado detalles que refuerzan la hipótesis de una relación.
Sin embargo, la situación se complica por la naturaleza de la herencia del compositor. Gran parte de sus derechos de autor, gestionados por la SGAE, generan pagos anuales a los tres hijos reconocidos hasta 2082 – la fecha en la que cesará el flujo de ingresos derivados de las obras de Calderón.
Un juicio por la herencia y la justicia
Si la demanda prospera, Ricardo D. se convertiría en hijo de pleno derecho, con derecho a la cuarta parte de la herencia. Pero la complejidad reside en que la mayor parte de esa herencia está ligada a los derechos de autor, un factor que, inevitablemente, añade tensión al proceso judicial. La distancia entre el juicio, celebrado en Madrid, y la residencia del demandante en Valencia subraya la magnitud de la lucha por una verdad que lleva más de una década ocultándose.
La resolución de este caso, marcado por la persistencia de los hechos y la negativa de los presuntos hermanos, podría redefinir el legado musical de Juan Carlos Calderón y la historia personal de Ricardo D.
