Palma se viste de vela olímpica: 1.100 regatistas de 62 países disputan el trofeo princesa sofía
La bahía de Palma se convertirá esta semana en un laboratorio de sueños olímpicos. Desde el domingo 30 de marzo hasta el 4 de abril, 1.100 regatistas de 62 países disputarán la 55ª edición del Trofeo Princesa Sofía, la última gran cita antes de que los Juegos de París definan sus listas definitivas. La flota española desembarca con la ambición de sellar sus pasaportes a la capital francesa.
El 470 mixto, la apuesta secreta de la armada española
Jordi Xammar y Marta Cardona aterrizan en Mallorca con el bronce europeo aún caliente. La tripulación del Real Club Náutico de Barcelona y el Club Náutico Arenal no esconde sus cartas: «Venimos del Europeo y son dos grandes campeonatos muy seguidos, pero el objetivo es seguir estando en el podio», sentencia Xammar, medallista en Tokio 2020. A su sombra, Silvia Mas y Alejandro de Maqua acechan con la hambre de quienes aún no han probado el podio mundial.
La Real Federación Española de Vela ha concentrado en Palma a casi todas sus clases olímpicas. El 49erFX reunirá a más de 60 barcos, con las campeonas del mundo Paula Barceló y María Cantero liderando la flota nacional. En 49er, los hermanos Jaime y Martín Wizner defienden su corona europea mientras Conrad Konitzer y Antonio Torrado buscan redimirse del quinto puesto en el último Mundial.

Lesiones, virus y la carrera contra el tiempo
La preparación no ha sido un camino de rosas. Nacho Baltasar, el balear que lleva el iQFOiL masculino, regresa tras un mes parado por una lesión que la resonancia reveló más grave de lo previsto: «No sabíamos si íbamos a llegar a tiempo». Su sueño de subir al podio en casa se cruza con la realidad de un cuerpo que aún se rehúsa a ceder.
Pilar Lamadrid, la andaluza del iQFOiL femenino, compite tras superar un proceso vírico en los días previos. Alex Climent, en Formula Kite, ajusta el último tornillo de su material antes de saltar al agua. Cada detalle cuenta cuando la diferencia entre París y el olvido se mide en centésimas de segundo.
La cifra habla por sí sola: 1.100 regatistas, 62 países, una sola bahía. Palma se convierte en el último escaparate antes de que los sueños olímpicos se materialicen o se deshagan. La cuenta atrás ha comenzado.