Palou se agarra al liderato con una victoria que olía a fracaso

Alex Palou volvió a enseñar la carta que nadie quiere ver: cuando está al volante del Chip Ganassi #10, la estrategia se rompe, los neumáticos se enfadan y él, de todos modos, cruza primero la meta. En Barber, el catalán sumó su segundo triunfo de 2026 y demostró por qué los rivales ya hablan de la temporada como una carrera por la segunda plaza.

La mala entrada a boxes que casi le cuesta la carrera

La mala entrada a boxes que casi le cuesta la carrera

Salió desde la pole –la primera que logra este año– y dominó 71 de las 90 vueltas. Parecía un domingo de esos que firman los campeones aburridos, hasta que su equipo optó por adelantar el último cambio de gomas. Palou regresó a la pista entre coches de media tabla, con el tráfico sucio de los off-sequence y Lundgaard respirándole en el cuello. En la cabina de radio, su ingeniero le pidió «modo ataque». La respuesta del catalán fue un silencio que sonó a juramento.

El danés, con el Arrow McLaren que mejor gestiona el consumo de combustible, se coló en la ventana de parada siguiente. Salió justo detrás, pero con gomas nuevas y pista libre. A falta de 15 vueltas, el crono marcaba 1,8 segundos de margen. Todo indicaba que el liderato se iría rueda tras rueda hasta la bandera a cuadros. La jugada tenía un solo escollo: el mecánico del neumático trasero izquierdo.

El gato hidráulico se resbaló, el tornillo de rueda se torció y Lundgaard perdió 10,3 segundos en el box. Palou, que ya había visto cómo el tráfico le desgastaba el advantage, recibió el regalo con la misma expresión que guarda para las entrevistas: ceja alzada, media sonrisa, casi disculpándose.

Desde la línea de meta, el de Sant Feliu de Guíxols alcanzó a ver cómo Graham Rahal aprovechaba el caos para trepar al podio –su primer top-3 desde Gateway 2024– y cómo Newgarden y O’Ward se quedaban con las ganas de recortar puntos. La tabla ahora le da 54 de ventaja sobre el neoyorquino, una distancia que en IndyCar equivale a casi dos grandes premios.

La pregunta que queda en el aire no es si Palou va a revalidar el título, sino cuántas carreras antes de que el resto de la parrilla empiece a correr por la estadística. «No hay margen para relajarse», dijo después de bajarse del coche, aunque su tono parecía el de quien ya ha leído el guión. El siguiente capítulo será Indianápolis, donde en 2025 se despachó con 500 millas de exhibición. Si vuelve a ganar, la temporada se convertirá en un monólogo con acento catalán.