Panamá: maersk y ppc en guerra legal por el canal
La disputa por el control de los puertos de Panamá ha escalado a un arbitraje internacional de alto impacto, con la empresa Panama Ports Company (PPC), controlada por el gigante hongkonés CK Hutchison, demandando a la danesa Maersk por miles de millones de dólares. La jugada, que involucra acusaciones de manipulación estatal y un posible desmantelamiento de un contrato clave, podría redefinir el futuro logístico del canal de Panamá y tensar aún más las relaciones geopolíticas en la región.
Un contrato en la mira y la intervención del estado
El detonante de esta crisis legal es la anulación, por parte del Tribunal Supremo panameño, de la concesión otorgada a PPC en 1997 y renovada en 2021. Esta decisión, que el Estado panameño justificó como una medida para proteger los intereses nacionales, allanó el camino para que el gobierno asumiera el control de los puertos de Balboa (Pacífico) y Cristobal (Atlántico), entregando su operación transitoria a APM Terminals, filial de Maersk, y a Terminal Investment Limited (TiL), el brazo portuario de MSC. PPC denuncia que esta toma de control fue una expulsión forzada, orquestada a través de “medidas ejecutivas extremas” y acompañada de la adjudicación de la terminal de Balboa a un operador vinculado a Maersk, que, según la empresa, se aprovechó de la información y las instalaciones de PPC.
La acusación de PPC es contundente: Maersk, en connivencia con el gobierno panameño, habría socavado el contrato de largo plazo que regía la operación de los puertos, en el marco de una campaña estatal contra PPC destinada a sustituirla. Esta estrategia, según la empresa, implicó una manipulación que ha puesto en jaque la inversión extranjera en el país, generando incertidumbre en el sector logístico.

Entre la influencia china y la presión estadounidense
Pero la historia no es tan simple. La controversia ha estado salpicada de acusaciones de injerencia extranjera. Estados Unidos ha expresado su preocupación por una supuesta influencia de China en el Canal, debido a la presencia de Hutchison, una empresa con fuertes lazos con Pekín, en los puertos cercanos. Paralelamente, China bloqueó un intento de Hutchison de vender terminales en todo el mundo, incluyendo las panameñas, a BlackRock, un gigante de la gestión de activos estadounidense. Este entramado de intereses geopolíticos añade una capa de complejidad a la disputa legal y plantea interrogantes sobre la verdadera naturaleza del conflicto.
El arbitraje, que se llevará a cabo en Londres, es independiente de las acciones legales emprendidas por PPC contra el Estado panameño, a quien acusa de incurrir en una conducta “anti-contrato y anti-inversionista”. PPC ha elevado sus reclamos contra el Estado panameño a más de 2.000 millones de dólares, lo que sugiere que la batalla legal se extenderá por un largo tiempo, con profundas implicaciones para la economía panameña y el comercio internacional.
La cifra habla por sí sola: 2.000 millones de dólares. Es el monto que PPC reclama al Estado panameño, una suma que pone de manifiesto la magnitud de la disputa y la incertidumbre que se cierne sobre el futuro de los puertos del Canal de Panamá.