Paraguay sella el tlc con europa y enciende la cuenta atrás de 1 de mayo

Santiago Peña firmó este lunes la ratificación del acuerdo Mercosur-UE, el último sello que faltaba para que, en 161 días, los barcos europeos atracarán en Asunción sin aranceles. La firma convierte a Paraguay en el cuarto y definitivo socio que desbloquea el mayor tratado de libre comercio negociado jamás por el bloque sudamericano.

El presidente paraguayo rubricó la ley en el Palacio de los López, 13 días después de la votación unánime en la Cámara de Diputados. Con 57 votos a favor y cero en contra, la rápida aprobación interna contrasta con el laberinto jurídico que aún enfrenta el texto en Bruselas.

El cronograma que europa aún puede torpedear

El 1 de mayo arranca la aplicación provisional del capítulo comercial, pero Luxemburgo tiene la llave. El Tribunal de Justicia de la UE debe pronunciarse sobre la legalidad del entramado de dos pilares que la Comisión diseñó para sortear el veto del Parlamento Europeo. Dictamen favorable ya hay; ahora falta la sentencia. Entre 18 y 24 meses de suspense.

Mientras tanto, Francia sige filos. París lidera la coalición interna que teme un tsunami de carne y soja sudamericanas. La izquierda europarlamentaria logró que el texto se fuera a la corte, pero no logró pararlo. El acuerdo corre, aunque cojea.

Para Paraguay, la ganancia es inmediata: cuotas libres de aranceles para carne orgánica, miel, azúcar y textiles, y plazos más amplios para adaptar sus frigoríficos a la reglamentación sanitaria de la UE. El 5,9 % del comercio exterior paraguayo ya se juega en esa mesa. La meta es duplicarlo antes de que termine la década.

El viceministro Miguel Ángel Aranda Daroczi resume la apuesta: “Estamos mirando 450 millones de consumidores de renta alta que aún no saben lo que producimos”.

Asunción, de cuna a bisagra geopolítica

Asunción, de cuna a bisagra geopolítica

En 1991 la capital paraguaya vio nacer al Mercosur con el Tratado de Asunción. Treinta y tres años después, la misma ciudad cierra el círculo al ratificar el acuerdo que puede sacar al bloque de su letargo. Uruguay y Brasil lo firmaron en diciembre; Argentina, en enero. Paraguay, el último, lo hizo a contrarreloj para que la aplicación provisional no se resquebraje.

El presidente Peña lo sabe. Por eso la firma fue un acto de propaganda interna: foto con la banda presidencial, tuit triunfal y la frase que busca entrar en los libros de texto: “Asunción fue la cuna del Mercosur y hoy vuelve a ser protagonista”.

El dato que nadie mencionó: el 90 % de los aranceles desaparecerá, pero el 10 % restante protege los quesos franceses, los vinos portugueses y los automóviles alemanes. Sudamérica exportará commodities; Europa, valor añadido. El viejo patrón de intercambio no se ha roto; solo se ha legalizado.

El tratado abarca 720 millones de personas y 22 billones de dólares de PIB. Paraguay, con 7 millones de habitantes y 45.000 millones de PIB, es la más chica de la mesa. Pero hoy, por una vez, fue la que dio el golpe de timón.