Parla cancela oposiciones tras detectar un patrón sospechoso en el examen
Un punto final ha hecho temblar al Ayuntamiento de Parla. En el examen tipo test para 24 plazas de auxiliar administrativo, la respuesta correcta coincidía sistemáticamente con la opción que no llevaba ese signo de puntuación. El 10 de marzo lo hicieron 800 personas; el 13 marzo, el Consistorio suspendía todo el proceso, destituía al tribunal y abría una comisión de investigación a petición de Vox.
El «truco» del punto final
Los opositores protestaron nada más salir. La denuncia era demoledora: filas de preguntas idénticas, cuatro opciones, todas con punto excepto una. Marcar la excepción era garantizar un punto. Juan Marcos Manrique, portavoz de Vox, lo resume así: «Con un mínimo de oficio se podía aprobar sin saber nada.» El Ayuntamiento, presionado por sindicatos y 400 correos de aspirantes, pidió «aclaración exhaustiva» al tribunal.
La respuesta del calificador llegó tarde y mal. Reconoció el patrón pero achacó el error al programa informático que generó el test. Demasiado tarde: la concejalía anuló la prueba, aceptó la dimisión de los cinco miembros del tribunal y pidió a la Comunidad de Madrid un instructor externo. La alcaldesa, Patricia Hernández, defendió que «las bases se cumplieron», pero el daño ya estaba hecho.

Vox exige cabezas y devolución del dinero
La formación de extrema derecha no se conforma con papel de investigador. Manrique exige responsabilidades políticas, la comparecencia del alcalde y la devolución de las tasas: 40 euros por cabeza, 32 000 euros en total. «Parla merece saber si alguien se benefició de una puerta giratoria de puntos y comas», advierte. En el pleno del jueves pasó la comisión de investigación con los votos del PP y Vox; el PSOE se abstuvo.
El escándalo deja en el aire 24 plazas que el Consistorio necesita cubrir antes del verano y 800 currículums en stand-by. Quienes estudiaron horas, gastaron en academias y dejaron trabajos eventuales ven cómo un mero signo de puntuación puede decidir su futuro. La instrucción madrileña tiene 30 días para entregar un informe; mientras, Parla sigue sin auxiliares y con la política local en vilo.
El mérito, por ahora, lo tiene un punto final.
