Pashinián busca el aval de putin en medio de tensiones geopolíticas
Ereván se moviliza. Nikol Pashinián, primer ministro armenio, ha aterrizado en Moscú en una visita de alto riesgo, apenas dos meses antes de unas elecciones legislativas que podrían definir el futuro del país. La estrategia, aparentemente, pasa por asegurar el respaldo del líder ruso, Vladímir Putin, en un contexto marcado por una creciente diversificación de alianzas y acusaciones de deriva prooccidental por parte de la oposición interna.

El delicado equilibrio entre oriente y occidente
La llegada de Pashinián a Moscú no es una simple formalidad diplomática. Tras la firma de un controvertido acuerdo de cooperación energética nuclear con Estados Unidos, liderado por JD Vance, la visita se presenta como un ejercicio de contrapeso. La oposición armenia no tarda en denunciar una supuesta traición a los intereses nacionales, señalando que Moscú, tradicionalmente el principal socio comercial y garante de seguridad de armenia, se siente relegado en la ecuación geopolítica.
Pero hay un detalle crucial que subyace a esta aparente contradicción: la llamada 'Ruta de Trump para la Paz'. Este corredor de tránsito, que pretende conectar Azerbaiyán con su enclave de Najicheván a través de territorio armenio, otorgó a Washington derechos exclusivos de desarrollo, generando fuertes críticas en Ereván y complicando aún más la relación con Moscú. El alto el fuego negociado por Donald Trump en 2020, y posteriormente ratificado por Putin, ha sido un paliativo, no una solución definitiva, al conflicto de Nagorno Karabaj que ha envenenado las relaciones entre Armenia y Azerbaiyán durante décadas.
La cifra habla por sí sola: la dependencia energética y comercial de Rusia es vital para Armenia. Sin embargo, Pashinián parece decidido a explorar nuevas vías, incluyendo lazos con Turquía y otros estados occidentales, una estrategia que, si bien puede generar oportunidades, también implica asumir riesgos considerables en un tablero de ajedrez geopolítico cada vez más complejo.
Las conversaciones telefónicas previas entre Pashinián y Putin, centradas en la cooperación energética y de transporte, anticipan una agenda densa en la cumbre de hoy. La pregunta clave es si el primer ministro armenio logrará convencer a Putin de que su acercamiento a Occidente no supone una amenaza para la alianza estratégica entre ambos países. La estabilidad regional, y el futuro de Armenia, podrían depender de ello.