Pedro martínez derriba otro muro en burgos y ya es el técnico más longevo del valencia basket
burgos lo vio. Pedro Martínez también. Y la ACB anotó una nueva línea en su cuaderno de récords. El catalán selló este domingo su partido 149 al frente del Valencia Basket, el que le bastó para desalojar a Miki Vukovic del trono de entrenadores con más encuentros dirigidos en la historia interna del club taronja. La cifra habla por sí sola: 149 choques, 73,6 % de victorias y un título de Liga que nadie ha repetido desde 2017.
El réord cayó en la misma semana en que Martínez amplió su contrato hasta 2028. Casualidad que no lo parece: la directiva le ha blindado tras comprobar que su segundo ciclo devuelve al equipo al lugar que nunca debió perder. La Supercopa Endesa 2025 ya luce en la vitrina y el vestuario respira la calma de quien sabe que detrás del banquillo hay un plan, no un vendaval.
La huella que no se borra
El 2015 fue su año cero. Llegó al Valencia Basket con la etiqueta de «técnico de proyecto» y se fue en 2017 con el anillo de campeón de Liga bajo el brazo. Después, tres expediciones por Manresa y Gran Canaria que le dejaron 349 partidos en el BAXI Manresa –récord absoluto– y 161 victorias en la isla. Cuando regresó a la Fonteta, el club encontró lo que había perdido: identidad y porcentaje.
Ahora suma 149 encuentros con la camiseta taronja y el 73,6 % de triunfos, una cifra que pulveriza el 70 % que exigía el listón anterior. Vukovic, el hombre que devolvió al Valencia a la élite y levantó la primera Copa del Rey, sigue en el podio, pero ahora comparte foto: Martínez ocupa el centro.

El día en que todos tocaron tecla
El récord colectivo tuvo acompañamiento. Josep Puerto, canterano que debutó en 2016-17, superó los 192 partidos oficiales y dejó atrás a Bernard Hopkins en el top 10 interno. Jaime Pradilla, con 200 apariciones en seis temporadas, se coló en el noveno escalón histórico del club. Y Brancou Badio, con 4/9 en triples, superó los 200 tantos en Liga Endesa tras peregrinar por Barcelona, Manresa y Valencia.
La noche burgalesa se cerró con una fotografía: cuatro récords, un mismo flash. Martínez no sonrió, apenas lo notó. Para él, el número 150 ya espera en la cuneta del calendario y el próximo rival no entiende de estatuas.
