Pedro martínez desmonta la épica: valencia gana sin chispa y con la defensa como único escudo

El Valencia Basket salió de Burgos con la victoria en el bolsillo y la sensación de haber jugado con el freno de mano puesto. Pedro Martínez no anduvo con rodeos: el triunfo fue «muy complicado», el equipo anduvo «falto de chispa» y solo la defensa evitó un desastre mayor. Lo dijo en la sala de prensa del Coliseum, con la voz ronca y los ojos inyectados de quien ha visto un partido que pudo escaparle por los pelos.

La segunda mitad, un dominio que no sentencia

El entrenador taronja respiró al hablar del descanso. «En la segunda parte hemos dominado, pero no hemos sabido romper el partido», reconoció. Valencia tuvo tiros abiertos de jugadores que suelen convertir con los ojos cerrados. No entraron. «Algo poco habitual en nosotros», matizó, como quien se descubre un tic que no sabía que tenía. La ventaja nunca superó los diez puntos y el reloj se convirtió en un enemigo más peligroso que el propio San Pablo Burgos.

Martínez no quiso culpar a nadie. Ni siquiera a la planificación ofensiva. Prefirió hablar de «resistencia» rival: «Han luchado hasta el final y han generado problemas». Lo dijo con el tono de quien ha visto una película de terror y aún siente el aliento en la nuca. Burgos apretó en los últimos minutos, robó balones, forzó faltas y llegó a tener el último tiro para empatar. No lo metió. Valencia escapó por la tangente.

La defensa, tabla de salvación en una noche sin brillo

La defensa, tabla de salvación en una noche sin brillo

El técnico valenciano insistió en que el triunfo se fraguó «en la defensa». Un equipo que suele deslumbrar con triples y contraataques terminó ganando por un punto tras un último cuarto con 14 puntos anotados. «No es nuestro estilo, pero hoy ha sido suficiente», admitió. La estadística le da la razón: San Pablo anotó solo 34 puntos en la segunda mitad y tiró un 38 % desde el campo. Valencia robó nueve balones y capturó 36 rebotes, 11 de ellos ofensivos. Números de supervivencia, no de espectáculo.

Martínez cerró la rueda de prensa con una frase que sonó a advertencia: «Ganar así también vale, pero no podemos convertirlo en costumbre». El Valencia lidera la liga con un pie en el umbral de los play-offs y otro en la enfermería. La rotación corta empieza a pasar factura y la chispa que ayer faltó en Burgos puede ser el primer síntoma de un desgaste que llega en el peor momento. La victoria sabe a resolución, pero también a alarma encendida.