Pentágono desmiente que hegseth quisiera invertir en armas horas antes de atacar irán

El Pentágono salió a desmentir en la madrugada de este lunes que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, intentó colocar decenas de millones de dólares en un fondo de BlackRock especializado en misiles, cazas y radares. El escándalo estalla solo 48 horas después de que Trump prometiera arrasar plantas desalinizadoras iraníes si no hay acuerdo.

La llamada que desató la tormenta

El corredor de Morgan Stanley que, según el Financial Times, actuó como intermediario, contactó con la gestora de activos el 10 de febrero. En la agenda figuraba una inversión «de nueve cifras» en el fondo Defense Industrials Active. El calendario es demoledor: el 15 de febrero, cinco días después, Estados Unidos bombardeó objetivos iraníes en respaldo a sus tropas en Siria. El Departamento de Defensa no publicó el alcance del ataque hasta la noche del 16. Cualquier inversor con acceso previo a esa información podría haber anticipado el repunte de la industria bélica.

El portavoz Sean Parnell lo negó todo en X: «Es falsa, es inventada, exigimos retracción». Pero no desveló si Hegseth posee, o ha tenido, posiciones en fondos de defensa. Tampoco explicó por qué un asesor de Morgan Stanley mencionó su nombre en la conversación con BlackRock. La ambigüedad alimenta el fuego: el secretario entró al cargo el 25 de enero sin vender sus participaciones en empresas tecnológicas ni energéticas, un vacío legal que ahora regresa como bumerán.

El coste político de un minuto

El coste político de un minuto

Washington revive el fantasma de la guerra de Irak, cuando acciones de Halliburton se dispararon antes de la invasión. La diferencia es el ritmo: los fondos cotizados de hoy mueven miles de millones en segundos. «No hace falta tráfico de información privilegiada; basta con la percepción de que alguien podría tenerla», advierte la analista Miriam Krupinski, ex investigadora del Congreso. El Congreso ya prepara comparecencias. El senador demócrata Richard Blumenthal ha pedido al inspector general del Pentágono que entregue «toda comunicación» entre Hegseth y sus asesores financieros desde el 20 de enero.

Mientras tanto, Trump elevó el lunes la apuesta: «Si no hay trato, destruiremos sus plantas desalinizadoras». El precio del agua en el Golfo ya se dispara en los mercados de futuros. La industria de la defensa, en cambio, suma su tercera sesión alcista consecutiva. El fondo Defense Industrials Active subió un 4,2 % en las primeras horas de Nueva York. Nadie ha retirado la orden de compra. El Pentágono sigue sin desvelar quién firmó la autorización del bombardeo del 15 de febrero. La sombra del beneficio personal planea sobre el cuartel general más grande del planeta.