Perú blinda su frontera con ecuador: 60 días de estado de emergencia en zarumilla

El puente internacional que une Aguas Verdes con Huaquillas ya no es solo un paso de camiones y comerciantes: es ahora una línea de fuego donde el Ejército y la Policía recuperan terreno que el crimen se había adueñado hace años. El gobierno peruano firmó el martes el Decreto Supremo N° 045-2026-PCM y, con una firma, suspendió la libertad de tránsito y la inviolabilidad del hogar en toda la provincia de Zarumilla. La medida rige 60 días y enciende el protocolo más duro de la era Boluarte.

El artículo 137 de la constitución se hace carne

La norma autoriza el despliegue conjunto de la PNP y las Fuerzas Armadas, pero también legaliza registros sin orden judicial, retenes de noche y detenciones de hasta 24 horas sin fiscal. Para los 78 000 habitantes de Zarumilla, la frontera dejó de ser una zona de tolerancia para convertirse en territorio de excepción. El Ministerio de Economía ya giró fondos extraordinarios: el monto se mantiene en reserva, pero fuentes del MEF hablan de un paquete inicial de 18 millones de soles destinado a combustible, raciones y horas extras de los 1 200 efectivos que ya patrullan la Panamericana Norte.

La directora de Operaciones de Migraciones, Valeria Morales, cruzó la líla el miércoles y supervisó el Centro Binacional de Atención en Fronteras. En un operativo relámpago se interceptaron a 160 extranjeros sin documentos; la mayoría venezolanos y haitianos que llegaban en buses nocturnos desde Quito. El mensaje fue claro: la frontera ya no es un colador. La SUNAT, la PNP y Migraciones comparten ahora data en tiempo real: cada paso se cruza con los mapas del delito que elabora la Dirección de Inteligencia desde Lima.

Balas, protocolos y la sombra de los derechos humanos

Balas, protocolos y la sombra de los derechos humanos

El Decreto Legislativo 1186 —el manual de uso de la fuerza de la policía— y el 1095 —el equivalente para los militares— serán la brújula de los operativos. La ley obliga a grabar cada intervención y a informar dentro de las 24 horas a la Defensoría del Pueblo. Pero la zona ya registra su primera víctima: un joven de 19 años murió el jueves en Aguas Verdes tras un disparo en un retén. La versión oficial habla de enfrentamiento; la familia asegura que era un pasante de mototaxi que regresaba de entregar pollo broster. El caso está en la mira de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Mientras tanto, los comerciantes de la zona binacional cierran tiendas a las 6 p.m. El miedo se mezcla con la resignación: los precios del pasaje terrestre entre Tumbes y Guayaquil se duplicaron y el contrabando de cigarrillos —la vieja gallina de los huevos de oro— mudó sus rutas hacia el interior. La frontera respira bajo un toque de queda no escrito.

El gobierno promete que en 60 días Zarumilla volverá a ser una provincia «ordenada y segura». La historia, sin embargo, ya dio el veredicto: cada vez que el Estado pone la mira en el norte, la delincincuencia se repliega, muta y regresa. El puente de Aguas Verdes seguirá allí, firme, esperando la próxima oleada.