Perú debate con el humor de un cómico que ya roza el 9% de intención de voto

Carlos Álvarez sube al estrado de los debates presidenciales con el chiste cargado de rabia que le hizo famoso en los 90 y, ahora, con el 8,9% de los votos válidos en el bolsillo. La televisión que se burló de la clase política se prepara para mirarla a los ojos. Esta noche, en Lima, el cómico del partido derechista País Para Todos comparte turno con exministros, exalcaldes y un exportero que sueña con ser presidente de la República.

El guion improvisado de una campaña que nadie acierta a desentrañar

La cita arranca la segunda tanda de seis jornadas electorales donde el sorteo, no la ideología, dicta quién enfrenta a quién. El reglamento lo deja claro: ternas de candidatos, intervenciones de minuto y medio, cero réplicas directas. El objetivo es claro: captar al 28,9% de electores que aún prefieren el voto nulo o en blanco antes que apostar por cualquiera de los 35 nombres que llenan la papeleta.

Keiko Fujimori lidera el sondeo de Datum con un 18,5% que le bastaría apenas para pasar a una segunda vuelta incómoda. A su derecha, Rafael López Aliaga se aferra al 13,3% con el discurso ultraconservador que ya le funcionó en la alcaldía de Lima. Entre ambos, el hueco que Álvrez explota con monólogos que recitan la frustración nacional.

El resto del grupo que abre la semana suena a desfile de apellidos políticos: George Forsyth, el arquero convertido en alcalde; Fiorella Molinelli, la exministra de Vivienda; Yonhy Lescano y Fernando Olivera, veteranos del Congreso que regresan como si el tiempo no hubiera pasado. A ellos se suman Enrique Valderrama, heredero simbólico del Apra de Alan García, y Álex Gonzáles, exalcalde del distrito más poblado del país, que promete gestión verde sin aclarar de qué pasto habla.

Empleo, educación y la promesa de un país que no se parezca al de ayer

Empleo, educación y la promesa de un país que no se parezca al de ayer

La mesa temática de esta semana aprieta donde más duele: empleo, desarrollo y emprendimiento primero; educación, innovación y tecnología después. En un país donde siete de cada diez trabajadores sobreviven en la informalidad, la palabra «emprendimiento» suena a consuelo de mercado. La pregunta que nadie se atreve a formular en directo: ¿cómo innovar cuando la mitad de la población rural aún carece de acceso fijo a internet?

La respuesta, si existe, deberá caber en los 90 segundos que reglamenta la organización. El formato lo impide todo: cruces, réplicas, contrarréplicas. El espectador recibirá un collage de frases hechas que luego recopilarán los analistas en mesas de televisión. La única certeza: el lunes 12 de abril alguien deberá explicar por qué 35 rostros disputan una Presidencia que, en teoría, debería unir y no dispersar.

Álvarez lo sabe. Por eso, cuando le preguntan cómo afronta su primera campaña, responde con la misma gravedad que usó para imitar a Alberto Fujimori en los sketches de los 90: «El chiste ya no es chiste, es la realidad que nos retrata». La frase huele a guion, pero la cifra del 8,9% la convierte en un espejo. En Perú, la risa ya no es refugio: es votos.