Peruanos en ucrania: moscú promete información tras denuncias de trata

La Embajada rusa en Perú ha cedido ante la presión creciente tras las denuncias de familias peruanas que aseguran que sus seres queridos fueron reclutados y enviados al frente de guerra en Ucrania bajo falsas promesas. Un panorama que, lejos de resolverse, plantea serias interrogantes sobre la responsabilidad de Moscú y la protección de sus ciudadanos en el extranjero.

El amargo relato de los familiares: contratos de trabajo, pasaportes retenidos y combate

Más de 135 familias han interpuesto denuncias por trata de personas, relatando un modus operandi alarmante: sus allegados, atraídos por ofertas de empleo en Rusia en sectores de seguridad u otros oficios, firmaron contratos que resultaron ser una trampa. Tras llegar al país, les fueron confiscados sus pasaportes y, sin previo aviso, fueron destinados al frente de batalla. La desesperación se ha convertido en la constante en los hogares de quienes han perdido el contacto con sus seres queridos, algunos de los cuales no se han comunicado en más de dos semanas.

Pero la cifra oficial de 135 casos identificados en Lima podría ser solo la punta del iceberg. Según fuentes legales, se estima que unas 250 personas en otras regiones del país se encuentran en una situación similar, lo que sugiere una operación de reclutamiento mucho más extensa de lo que se pensaba inicialmente.

El gobierno peruano responde: lista de nombres y presión diplomática

El gobierno peruano responde: lista de nombres y presión diplomática

Ante la gravedad de la situación, el Gobierno peruano ha actuado con rapidez. La lista de peruanos en la zona de conflicto ha sido entregada a la Embajada rusa en Lima, solicitando información urgente sobre su ubicación, estado de salud y situación legal. La respuesta de la Embajada, aunque formalmente se muestra dispuesta a colaborar, deja entrever una cautela comprensible, condicionando la entrega de información a la legislación rusa y a la interacción exclusiva con las personas de contacto especificadas en los contratos, una condición que muchos consideran un obstáculo para la investigación.

El Ministerio de Relaciones Exteriores ha intensificado el contacto con las autoridades rusas, y en Lima se ha creado un grupo de trabajo integrado por fiscales, policías y funcionarios de varios ministerios. Su misión es coordinar acciones conjuntas para atender las denuncias, investigar posibles delitos de trata de personas y tráfico de migrantes, y lanzar una campaña informativa para alertar a la población sobre los riesgos de involucrarse en conflictos armados en el extranjero.

La cifra de 250 personas en riesgo, sumada a las denuncias de falsedad ideológica y posible trata, exige una respuesta contundente. La Embajada rusa ha facilitado un correo electrónico y un número de teléfono para recibir solicitudes, pero la burocracia y las restricciones impuestas por Moscú complican la labor de las autoridades peruanas. La pregunta que flota en el aire es: ¿será suficiente la promesa de información para traer de vuelta a salvo a los peruanos atrapados en este conflicto?