Podemos abre la puerta a iu y aprieta el cronómetro para echar al pp en andalucía

Pablo Fernández ha puesto este martes el reloj en marcha: quedan 72 horas para que venza el plazo de coaliciones y la izquierda andaluza decida si se vuelve a romper o aprieta filas contra Juanma Moreno. El secretario de Organización de Podemos ha sacado la bandera blanca —«mano tendida total»— a IU y a Por andalucía, la marca bajo la que ambos formaron grupo propio en el Parlamento andaluz. La condición: no moverse de ese espacio. El mensaje, lanzado desde Madrid, suena a ultimátum político disfrazado de ofrenda.

Lo que nadie cuenta es que, tras la debacle de Aragón y Castilla y León, la dirección estatal de Podemos ya no se fía de los tiempos largos. La batalla por andalucía se ha convertido en el test de supervivencia de la confluencia estatal de Yolanda Díaz. Si aquí se rompe el tablero, el efecto dominó puede llegar hasta el Congreso. De ahí que Fernández haya asumido el papel de bombero: apagar el fuego antes de que la semana termine en cenizas.

El plazo se cierra el viernes y las negociaciones van por los pasillos, no por las mesas

Fuentes de ambas formaciones reconocen que no hay «negociación formal», sino contactos de pasillo: mensajes de Telegram, llamadas perdidas y reuniones de café en Sevilla que nadie quiere firmar. El candidato andaluz de Podemos, Juan Antonio Delgado, lleva desde enero sin pisar un acto conjunto con Antonio Maíllo. La distancia no es solo territorial: en IU creen que Podemos «se fue del barco» cuando decidió presentar candidaturas propias en municipios clave y ahora exige que «vuelvan por donde salieron».

El viernes 3 de abril a las 23:59 caduca el registro de coaliciones. Si antes no hay firma, Podemos tendrá que acudir a las elecciones del 19 de junio con la marca morada y sin la «A» de IU. La derecha lo celebra: cada escisión suma escaños al PP. El PSOE, callado, también: un bloque dividido le permite presentarse como única alternativa útil al andalucismo de Moreno.

Maíllo pone la condición: «con que no se vaya nadie, seguimos adelante»

Maíllo pone la condición: «con que no se vaya nadie, seguimos adelante»

El líder de IU-A andaluza, Antonio Maíllo, ha repetido la misma frase desde Granada hasta Almería: «La unidad la tiene Podemos en sus manos; solo tiene que seguir dentro de Por andalucía». Traducción: no queremos cuotas, ni sillones, ni reparto de puestos; queremos que no rompan la marca que ya funciona. El chantaje es sutil: si Podemos se escinde, IU mantendrá la coalisión con los independientes y dejará a la formación morada fuera del grupo parlamentario que ya existe.

En el equipo de Maílo calculan que, si vuelven a ir juntos, la suma puede rozar los 20 escaños, lo que obligaría a Moreno a negociar con Vox o a buscar apoyos externos. Si van separados, el techo de la izquierda se queda en 12. La diferencia es el pasaporte para que el PP gobierne otra legislatura sin complejos.

El saqueo y la privatización, los fantasmas que mueven el tablero

El saqueo y la privatización, los fantasmas que mueven el tablero

Fernández ha cargado las tintas: «Las políticas de saqueo, privatización y destrucción de servicios públicos del PP son absolutamente deletéreas». La palabra «deletéreas» suena a aula universitaria, pero en el contextito andaluz encaja: la sanidad pública tiene 700.000 andaluces en lista de espera y la educación concertada crece mientras se cierran 62 aulas públicas. El discurso del miedo es la única arma que queda cuando las encistas te sitúan por debajo del 9 %.

El problema: IU lleva años denunciando lo mismo y no necesita lecciones. En sus filas recuerdan que fueron los únicos que presentaron enmiendas a los Presupuestos andaluces para revertir los recortes. La desconfianza es mutua. Podemos ve a IU como un partido «agotado»; IU ve a Podemos como una marca «desgastada» por los litigios internos.

El viernes, a última hora, sabremos si la izquierda andaluza aprendió la lección o si, una vez más, la suma de los egos será menor que la resta de los votos. Mientras tanto, Moreno fuma un puro en la terraza de San Telmo: cuanto más se pelean, más crece su margen para gobernar solo.